Juan C

Todos los años, semanas antes de Navidad, los grupos parroquiales, hermandades religiosas y grupos de catequesis de casi todos los distritos de la región Lambayeque, trabajan en silencio cual ejército de laboriosas hormigas, en ensayos, en alistar vestimentas, en arreglar escenarios. Es el entusiasmo de decenas de niños y niñas de prepararse, para interpretar bien a su personaje, pues la misión en esta Navidad es actuar para Dios.

En Chongoyape, en Túcume, en Motupe, en Mórrope, en Íllimo. En fin, en cada una de las parroquias de la Diócesis de Chiclayo, el movimiento prenavideño es fuerte, dinámico, hermoso y conmovedor. Conmueve ver a decenas de niños que dejan sus horas de juego por ensayar los villancicos para el concurso de coros, o el ensayo de los cánticos de las pastorcitas.
 
A menos de 10 días para la Navidad, ya los grupos están a punto, y los ensayos dejan de ser casi ensayos para convertirse en casi las actuaciones en vivo, como si fuera ya el día D de la participación. Las vestimentas están listas, y los nervios hace tala rasa de los pequeños y pequeñas que no ven la hora para actuar, para cantarle, para ofrecerle su arte a Dios.

Las horas de ensayos no interesan. El cansancio tampoco. Lo que interesa es estar apunto, para demostrarle la fe a Dios y demostrar que se prepararon bien, para actuar por el cumpleaños de Jesús. Unos como cantantes del coro, otros como pastorcitas, pero unos pocos harán el papel de José y María. Todos están ya preparándose para actuar ante Dios.

Por: Juan César Cabrejos Becerra

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