Un reciente hallazgo en el parque arqueológico de Pikillaqta, ubicado en la provincia cusqueña de Quispicanchi, podría dar luces de la razón por la que los residentes Wari, en la región cusqueña, abandonaron su ciudad.

Una ofrenda ceremonial enterrada en la plaza principal de la antigua ciudad de piedra, que data de hace 700 o 800 años después de Cristo, es uno de los hallazgos más importantes del 2018, según la arqueológica de Irina Cuba, encargada del proyecto.

"Nosotros manejamos la hipótesis de que se trataría de una ofrenda de retiro y abandono de la Ciudadela de Pikillaqta", mencionó, ya que existen similares estructuras en zonas de ingreso al complejo arqueológico que se extiende por al menos 60 hectáreas.

Estas estructuras de piedra, tapiados con yeso y barro, sobre ellas, que constan de seis ídolos pequeños, 24 piezas laminadas en plata que representan a mujeres guerreras, tres piezas antropomorfas completas, 107 piezas que representan partes de cuerpos humanos manufacturados en spondylus.

Resaltan en estas dos guerreros y dos deidades, así como camellos acompañados de pequeñas estatuillas de plata y cobre, envueltas por láminas del mismo metal, son las más resultantes entre todos los objetos hallados en la ofrenda ceremonial.

El ministro de Cultura, Rogers Valencia, manifestó que este hallazgo comprueba los lazos políticos y económicos que en tiempos ancestrales existieron entre la cultura Wari en Cusco, con el actual Ecuador, ya que algunos objetos hallados tienen procedencia del vecino país. Estos fueron trasladados por un camino establecido que unía ambas sociedades.

“Este es un hallazgo extraordinario que han logrado nuestros investigadores porque nos permite conocer mayores aspectos de la cultura Wari y nos revela el alto grado de integración comercial y cultural que había en el antiguo Perú”, manifestó el ministro Valencia.

Lo hallado será llevado a Lambayeque, donde expertos realizarán estudios. Posteriormente serán trasladados a Cusco para ser exhibidas.