Día a día, Don Segundo se confunde entre toneladas de basura | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Patricia Chirinos

Segundo Rodolfo Guevara Chilcón es un sexagenario que desde hace ya 16 años recorre 400 hectáreas del botadero de Reque (región Lambayeque) repletos de montículos de basura para reciclar lo más valioso, poder venderlo y así sacar adelante a su familia.

Para don "Chego", como lo conocen algunos, no existen riesgos cuando lo que se busca es poder ver a sus hijos convertidos en grandes profesionales, sin sufrir carencias, ni necesidades.

Muy apenado nos relató que hace varios años trabajaba en la Municipalidad de Reque, pero perdió su empleo porque no sabía leer, ni escribir y lo que le pedían para mantenerse en el puesto era un título profesional: “yo no fui al colegio, soy analfabeto y por eso tuve que venir a trabajar en este lugar, para poder sostener a mi familia”, contó a RPP Noticias.

El ingreso económico que logran las personas que trabajan reciclando en el botadero de Reque no es ostentoso; sin embargo, asegura que sirve para poder sacar adelante a su familia. "Lo que aquí ganamos es muy poco, en días buenos, podemos reunir hasta 25 soles, pero otros días tenemos que contentarnos con 10 soles o lo que caiga", aseguró.

En el botadero de Reque pasa todo el día | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Patricia Chirinos

La jornada de Segundo empieza temprano, a las cuatro de la mañana, debe estar en pie y listo para iniciar su recorrido por las más de 1 000 toneladas de basura que se depositan en este botadero, porque alrededor de él hay otras 40 personas que están dispersas por el botadero, buscando algo valioso para poder reciclar.

Incluso, muchos de ellos, han instalado pequeñas carpas, donde crían a animales, preparan sus alimentos y hasta pernoctan, para encontrar lo mejor en medio de cerros inmensos de basura.

Él reconoce que vivir sumergido entre los desperdicios pone en grave riesgo su salud; sin embargo, cree que con haberse vacunado contra el tétano, está a salvo de contraer alguna enfermedad.

La fortaleza de este hombre es tanta que no mide las horas que pasa recorriendo el botadero de basura bajo los fuertes rayos del sol. A él lo encontramos al promediar las 12: 30 del día, justo a la hora de digerir los sagrados alimentos. El lugar no era obstáculo para poder aplacar el hambre. Además, siempre que asoma el cansancio, se saca el sombrero, se enjuga el sudor del rostro y continúa llenando los sacos de reciclaje.

Para 'don Segundo' no existen ni existirán obstáculos para seguir trabajando dignamente, pues, a pesar de conocer los problemas en este botadero de basura, dice que seguirá viendo en el reciclaje, una forma de sobrevivir y ganar dinero honestamente.

 

 

 

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