Tejedoras de telar de Lambayeque | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

Así como en algún momento las artesanas de sombrero de paja palma de Ciudad Eten soñaron con enviar sus productos a diversos países del mundo y lucharon mucho hasta que finalmente empezaron a hacerlo; hoy las tejedoras de telar de cintura de toda la región Lambayeque esperan lograr la misma hazaña con el apoyo de las autoridades, para que conozcan lo mejor de las técnicas ancestrales de los mochicas.

“Nosotros queremos vender el producto a diferentes países. A las autoridades les pedimos apoyo, no que nos regalen, sino que nos capaciten y nos contacten con personas, para poder sacar estos productos maravillosos que deben ser conocido por todos. Somos madres trabajadoras, ese es nuestro anhelo, exportar, para seguir sacando adelante a nuestros hijos”, manifestó la señora, Nélida Sánchez Santamaría, tejedora natural del distrito de Mórrope.

Precisamente, la cultura de este arte se mantiene aún con vida, gracias al trabajo de artesanas de Mórrope, Santa Rosa, Pacora, Ciudad Eten, Monsefú, Bosque de Pómac y Túcume, todas ellas llegaron desde sus localidades, para participar del Primer Encuentro de Tejedoras de telar de cintura, que se realizó este fin de semana en la explanada del Banco de la Nación, como parte de las actividades que se realizan dentro de la Feria de Artesanas.

Tejedora de algodón nativo | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
Tejedoras de Ciudad Eten | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

Todo un arte hilar y tejer el algodón nativo

Mari Melchora Sandoval, natural del centro poblado “El Romero” nos cuenta que para tejer e hilar el algodón nativo de siete colores, hay una serie de procedimientos que con el paso de los años, las tejedoras han aprendido muy bien.

“Primero sembramos el algodón, luego lo cosechamos y recogemos, le sacamos la pepa y hacemos lo que se llama el desmotado, luego lo tendemos en la arena, lo golpeamos y realizamos el vareado para después empezamos a hilar. Cuando ya tenemos el hilo, lo colocamos en estacas y empezamos a urdir y finalmente a tejer, ese es el procedimiento. Nos quedan piezas bonitas de carteras, bolsos, alforjas, monederos y porta celulares”, expresó.

El trabajo en telar de cintura puede demorar 5 horas, o hasta una semana, dependiendo de los acabados que en su mayoría tienen retoques de iconografía Mochica.

Tejedoras enseñan sus técnicas | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
Bellos trabajos de las artesanas | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

Un arte heredado de generación en generación

La señora Fermina Sánchez, nos cuenta que aprendió a hilar desde los 6 años, un día por curiosidad cogió unos hilos de su madre, y desde entonces no paró de hacer bellísimas creaciones.

“Yo aprendí de mi mamá, cuando tenía seis años le jalé unos hilos, hice una fajita de una cuarta, me quedó muy bonita y desde allí empecé a hacer diseños de alforjas, cubrecamas, mantos y otros modelos muy bonitos. Con este trabajo he sacado adelante a mi familia. Creo que no debería perderse y conservarse mucho en los hogares”, expresó.

Mujeres se dedican a esta arte ancestral | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
Tejedora en plena faena | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

Tejedoras piden más oportunidades

Jackeline Ayasta, representante de las artesanas de la región, pidió a los alcaldes apoyar más la cultura viva de cada pueblo, porque en cada exposición los turistas y visitantes de otras regiones siempre se sorprenden por fino acabado de cada trabajo.

“Es lo mejor de nuestros pueblos, no nos olvidemos de estas tejedoras, los alcaldes deben apoyar más la identidad y la tradición de sus pueblos”, finalizó.

De paso por la ciudad de la Capital, las tejedoras saludaron a Chiclayo por su aniversario y anunciaron que participarán también en la fabricación del pastel gigante que se realizará este 17 de abril, un día antes del día central de actividades de la heroica ciudad.

Representante de las artesanas | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
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