César San Martín reafirma su crítica a la CIDH

´Nos subleva cuando este caso (´Chavín de Huántar), que no ha acabado, se lleva a una sede internacional´, manifestó el presidente del Poder Judicial.

El presidente de la Corte Suprema, César San Martín, reafirmó su crítica a la labor de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por plantear demandas contra el Estado ante la Corte de San José cuando, en el caso "Chavín de Huántar, aún no hay sentencia, la cual se espera para junio de este año.

En entrevista con el programa "La voz & la mesa" en RPP TV, aclaró que no ha pedido apartar a nuestro país de la Corte Interamericana ni su reforma al aseverar que la CIDH trata a nuestro país como "conejillo de indias".

"La Comisión plantea demandas de modo constante, pese que se han explicado los temas, hay una democracia vigente y un proceso de reparaciones en trámite, ya el problema no es tanto una limitación de mala defensa, sino un problema de concepción y estructural, que merecen apreciarse de modo prudente por la asamblea de la OEA, como el Estado ha planteado", manifestó.

Consideró que la gota que rebalsó el vaso en la relación del Estado peruano con la CIDH fue el juicio a los comandos "Chavín de Huántar, por lo que -según indicó- desde que asumió la presidencia del Poder Judicial ha facilitado la celeridad de este caso, asignando un tribunal a tiempo exclusivo con tres sesiones semanales de muchas horas. En junio se emitiría la sentencia tras escuchar a 152 testigos.

"El proceso es bastante complejo (...) El tema nuclear es establecer si hubo dos comandos o no,  si hubo "gallinazos", si se mató extrajudicialmente a tres emerretistas rendidos. Es un tema de evidencia, eso está juzgando el tribunal", sostuvo.

"Nos subleva cuando este caso, que no ha acabado, se lleva a una sede internacional", agregó.
Respecto al tema de celeridad judicial, comentó también que la CIDH tiene casos en espera más años que los de la justicia peruana.

Asimismo, señaló que la legislación internacional establece que un casi se lleva a una instancia supranacional, como la Corte de San José, cuando se agota la vía interna o cuando se muestra ineficaz.