El presidente del Consejo de ministros expuso su plan de política general. | Fuente: Andina | Fotógrafo: Renato Pajuelo

Como es la primera vez en nuestra historia que se “disuelve constitucionalmente” el Congreso, es también la primera vez que el presidente del Consejo de ministros expone en Palacio de Gobierno su plan de política general. Vicente Zeballos leyó las 18 páginas de su discurso, enmarcado en la Visión del Perú al 2050, elaborada por el Acuerdo Nacional. Esa visión corresponde a los cinco ejes definidos por Martín Vizcarra desde el inicio de su mandato: lucha contra la corrupción, reforzamiento de las instituciones, crecimiento sostenible con equidad, mejora de la calidad de vida y descentralización para el desarrollo. Como suele suceder en estas circunstancias, algunos críticos han considerado insuficientes las referencias a la seguridad ciudadana, a la equidad de género, a la política exterior, al cambio climático, etc. El primer ministro es consciente de que estamos viviendo un período inédito, sin verdadero contrapeso político al Ejecutivo y que en consecuencia no corresponde lanzar grandes innovaciones ni grandes reformas. Le bastó con referirse a los dos Planes preparados antes de la salida del ministro Carlos Oliva: el Plan de Competitividad y el Plan Nacional de Infraestructura.

Algunos anuncios puntuales dieron concreción al ejercicio retórico previsto por el artículo 130 de la Constitución: el cambio de dirigentes a la Autoridad para la Reconstrucción, decretos de urgencia sobre ingreso mínimo vital y acceso a medicamentos genéricos, el objetivo de 500,000 empresas generando comprobantes electrónicos, etc. Pero en materia de anuncios, el interés fue acaparado por la decisión del Consejo de Minería que ratificó la vigencia de la licencia de construcción del proyecto minero Tía María, suspendido el pasado 10 de agosto.

Discreto sobre ese anuncio, Vicente Zeballos afirmó con énfasis que el gobierno no autorizaría la construcción mientras la empresa (Southern) no haya obtenido “la licencia social” de la población concernida. Tía María sigue siendo un talón de Aquiles para el gobierno de Vizcarra. Y desde ya, Marco Arana no se privó de comparar la actitud del presidente peruano con la de Sebastián Piñera. Imaginamos que el líder del Frente Amplio se refería a la reacción inicial de Piñera frente al estallido social y no a su ulterior demanda de perdón.

A propósito de Piñera, el presidente chileno anunció ayer que su país renuncia a acoger dos importantes cumbres mundiales. La primera, la de los países de Asia y el Pacífico, APEC, estaba prevista el 16 de noviembre. El presidente Donald Trump había dicho que iría antes de su inauguración para eventualmente firmar un acuerdo comercial con su homólogo chino Xi Jinping. La segunda, la Cumbre sobre Cambio Climático, la COP 25, había sido asumida por Chile después de que el imprevisible Jair Bolsonaro decidiera que Brasil no estaba dispuesto a aceptar las evidencias sobre los riesgos que se ciernen sobre nuestro planeta y nuestra especie. Ya vimos después la actitud que mostró Bolsonaro ante los graves incendios en la Amazonía. Pequeño consuelo para Chile: Santiago seguirá siendo la sede de la final de la Copa Libertadores, que será disputada el 23 de noviembre entre el River Plate de Argentina y el Flamengo de Brasil.

Mientras tanto, los partidos consolidan sus planes para participar en las elecciones congresales del 26 de enero. Mauricio Mulder, del APRA, afirma haber cedido al pedido de sus compañeros para ser cabeza de lista en Lima. Y Carlos Tubino anuncia su precandidatura en Fuerza Popular, para salir “por la puerta grande” y no terminar su carrera pública de manera abrupta. No sabemos por ahora si el Jurado Nacional de Elecciones los autorizará a presentarse a una nueva reelección.

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