Daniel Salaverry autorizó al formación de nuevas bancadas. | Fuente: Congreso

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El presidente del Congreso decidió traducir a actos la sentencia del Tribunal Constitucional que anuló la ley que prohibía la creación de nuevas bancadas. Bajo el pretexto de la lucha contra el “transfuguismo” político, la mayoría del Congreso había impedido que los congresistas que rompan con sus bancadas de origen puedan agruparse y gozar de los mismos derechos que los demás congresistas, es decir, integrar y presidir comisiones, participar en la Junta de Portavoces, así como tener derecho al mismo tiempo de palabra en el Pleno. La medida fue rápidamente aprovechada por dos grupos diferentes de congresistas, que desde hace meses se hallaban en calidad de no agrupados.

Por una parte, la Bancada Cambio 21, integrada por nueve miembros de Fuerza Popular que abandonaron su bancada liderados por Kenji Fujimori, actualmente desaforado del Congreso. De la misma manera, la llamada Bancada Liberal, integrada por cuatro disidentes de Peruanos por el Kambio (De Belaunde, Costa, Lombardi y Zevallos) y Francesco Petrozi, disidente de Fuerza Popular. La decisión de Daniel Salaverry fue mal recibida por algunos dirigentes de su bancada de origen, quizás temiendo que se puedan producir nuevas deserciones. Luz Salgado dijo que Salaverry no era “el dueño del Congreso”, mientras que Carlos Tubino solicitó que la decisión sea remitida a la Junta de Portavoces.

El Perú ante el Pacto Mundial Migratorio

Fiel a su vocación de presencia en la escena internacional, el Perú votó en la Asamblea General de la ONU junto a otros 151 países a favor del Pacto Mundial Migratorio. Solo cinco países liderados por Estados Unidos votaron contra. Doce países se abstuvieron, entre ellos tres latinoamericanos, Brasil, Chile y Republica Dominicana. La Cancillería peruana ha explicado que, contra noticias falsas que han circulado en las redes sociales, “el Pacto no impone obligaciones a los Estados”. Por eso el ministerio peruano de Relaciones Exteriores afirma que nuestro país “seguirá aplicando de manera irrestricta sus normas internas migratorias”.

El canciller Néstor Popolizio precisó que el objetivo del Pacto es asegurar que las migraciones puedan ser regularizadas de manera segura y ordenada. Recordó también que una décima parte de nuestra población reside en el extranjero, y naturalmente nadie desearía que sean tratados de manera arbitraria o peor aún, xenófoba. El comunicado de la Cancillería es tanto más útil que algunos han creído poder hacer política con un tema delicado, que despierta temores y pasiones. Nada sería menos útil que convertir la migración en un arma política, que impida asumir lo que la mayoría de los economistas afirma: una migración ordenada contribuye con el dinamismo y el crecimiento económico. La mejor prueba es precisamente la historia de Estados Unidos.

Políticas laborales 

Otro tema que debería sustraerse a los sesgos y pasiones políticas es el laboral, sobre todo en un país como el nuestro en que la gran mayoría de los trabajadores son informales y en consecuencia viven sin derechos ni estabilidad. Por eso es bienvenida una publicación de la Oficina Regional de la Organización Internacional del Trabajo, que se apresta a celebrar cien años.

Bajo el nombre de “Panorama Laboral”, la OIT pone un acento particular en la situación de los jóvenes y las mujeres. Sostiene que por primera vez en cuatro años retrocede el desempleo, aunque persiste el “déficit de trabajo decente”. El documento no solo registra la situación actual, sino que invita a adaptarse a los cambios de largo plazo como “el advenimiento de las nuevas tecnologías, el cambio climático, el envejecimiento de la población y las innovaciones en los medios de comunicación”. Pero, el largo plazo comienza cada día.

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