¿Tu hijo te obedece por miedo o amor?

En muchas ocasiones el comportamiento rebelde se da por el mal ejemplo que brindan los padres en casa y que, en consecuencia, el niño copia.
Foto: RPP (referencial)

Los niños generalmente se van a colocar en una posición de subordinación frente al adulto, por naturaleza tienden a encontrar en sus familiares a figuras que representan la autoridad y que les marcaran el límite, aseguró la doctora Lupe Maestre en Confidencias de RPP Noticias.

Por ello la psicoterapeuta, indicó que debemos focalizarnos en hacer que nuestros hijos nos obedezcan por amor y no por miedo. Sin embargo, ¿cómo podemos reconocer sus motivos?

Obedecimiento por temor

El problema con el miedo es que los niños hacen caso no porque los mueve el amor que sienten por los padres, sino por la preocupación que tienen por el golpe que les podrá ser propinado.

Obedecimiento por amor

La doctora indicó que, cuando el pequeño de la casa siente que su accionar no es ‘correcto’, este pensará que ese comportamiento lo distancia del cariño de sus progenitores.

“Él añora ese vínculo y busca todos los caminos para repararlo y volver a estar con ellos”, agregó Maestre.

¿Por qué mi hijo es tan desobediente?

En muchas ocasiones los padres nos hacemos esta pregunta, sin embargo no nos damos cuenta que este comportamiento se da porque es un reflejo de lo que somos en casa.

“Lamentablemente el problema es que los padres una vez que tenemos a nuestros hijos en brazos, difícilmente nos detenemos a conocerlos. Los obligamos a que sean lo que queramos, pero no nos detenemos a conocerlos”, aclaró.

No solo es desobediente, también se frustra con facilidad

Si bien, mostrar su molestia con pataletas o rabietas es una actitud normal en los infantes, esto solo debe darse entre el primer y tercer año de vida. Si se trata de una actitud recurrente en niños mayores, puede deberse a los siguientes problemas:

- Ser sumamente engreído: Aprendió solo a ganar y no tiene la mayor experiencia de lo que es perder.

- Copia de los modelos paternales: Si los padres manejan mal la frustración en casa, inconscientemente le están enseñando una forma errónea de comportarse.

- Los celos: La llegada de un hermano menor a la familia, le resta protagonismo. Para obtener atención recurre a pataletas y rabietas.