El cuerpo perfecto del verano: ¿realidad o estereotipo?

El esterotipo del cuerpo perfecto de verano que es impuesto injustamente y adoptado “absurdamente” no suele representar los esquemas corporales que cada uno posee.

El cuerpo perfecto del verano: ¿realidad o estereotipo? | Fuente: Getty Images

Verano, dieta, abdomen marcado, cuerpo perfecto, ¿Todos soñamos con esto? NO. A lo largo de los años la publicidad y el marketing se han encargado de instalar ciertos ideales, los cuales nos vemos sometidos a realizar. Estereotipos que impuestos injustamente y adoptados “absurdamente” no suelen representar los esquemas corporales que cada uno posee. Instalándose la desmentida de nuestro propio cuerpo; es decir, “aceptando lo que nos muestran y rechazando los que somos”, y/o el intento desesperado de modificarlo a cualquier precio, incluso llegando a alternativas quirúrgicas que ponen en riesgo seriamente la salud.

Este es el precio que muchos eligen pagar como medio de alcanzar lo inalcanzable, sea porque existe una autoestima empobrecida, una falta de modelos estables y saludables o una alienación a ciertos consumos culturales. Entonces, ¿qué es lo que nos pasa como sociedad que constantemente insistimos en someter a nuestros cuerpos a modelos ilusorios que si no se pueden conseguir en la realidad hasta lo logramos con la aplicación de filtros?

El cuerpo perfecto del verano: ¿realidad o estereotipo? | Fuente: Getty Images

Pregunta que vale la pena realizarse, mucho más cuando nos encontramos con personas con severas distorsiones de su propia autoimagen, problemática que hoy en día es muy frecuente en la consulta clínica, también presente en las redes sociales, y que da cuenta del impacto de estas conductas en el psiquismo. Saliendo a relucir con esto el vacío existencial que caracteriza nuestra época. Síntoma que ilusoriamente conduce a preguntas como, ¿cuál es el cuerpo perfecto del verano?

Desde pequeños los padres o cuidadores deberían enfocarse en reforzar la autoestima de sus hijos, valorando y enseñándoles a valorar sus habilidades, sus particularidades y capacidades; dejando de lado el aspecto físico para prestarle atención a sus valores y cultivar su interior.

Respondiendo a la pregunta sobre ¿cuál sería el cuerpo perfecto del verano? Considero que lo más importante sería: primero, valorar que tenemos un cuerpo, quererlo, cuidarlo, respetarlo, habitarlo y hacerlo propio en su singularidad y, finalmente, fluir sea cual sea la estación del año.