Un panorama de la música peruana en 1999.

Escribe: Oscar Bermeo Ocaña

1999. La década del grunge terminaba. Eso quedaba claro con las nuevas tendencias globales: Limp Bizkit posicionaba al Nu metal con “Significant Other”; El “The Slim Shady LP” de Eminem hacía que los reflectores se detengan en el rap; Red Hot Chili Peppers ampliaba sus públicos con el sonadísimo “Californication”. El ascenso de Britney Spears en la escalera pop fue otro de los acontecimientos de los charts internacionales de aquel año.

Mientras tanto, ¿qué pasaba por estos lares? Sin mayores preámbulos, aquí repasamos algunos discos que bien merecerían algún tipo de tributo o rejunte. Varias de las bandas ya no existen, otras transitan un indefinido stand by (con vueltas intermitentes). Sin embargo, los trabajos aquí citados cimentaron una escena que viviría una primavera a fines del siglo XX. 1999 fue un año donde se acrecentó la inserción de ciertas propuestas independientes en las emisoras radiales y programas de TV.

Electro Z – Electro Z

El grupo (Integrado por LASE, Jennifer Cornejo, Carlangas y Christian Vargas) tuvo una corta pero intensa vida. En 1999 editaría su único disco, el cual reformularía los órdenes en la escena local. Con sonidos espaciales que no establecían deudas ni parentescos con ninguna otra propuesta del circuito, Electro Z introducía al rock nacional en el nuevo siglo.

A través de letras dispersas, samplers y efectos, Electro Z sentó ciertas bases del futuro indie o noise. Temas como “En ficción” o “Grítame” destacan en esta placa de culto. En el 2005 se reeditó el álbum incluyendo nuevos temas.

Yasijah - Leusemia

Un año después de marcar un punto de quiebre con “Moxón”, la banda edita una placa que confirma su nuevo sonido. El tono progresivo se hace explícito en temas como “La falta de espacios” o “Eclipse en la corte de los cuentos desolados”. Canciones de larga duración con instrumentos múltiples.

Participan en este trabajo Aldo Toledo (teclados) y Nilo Borges (violín). Apenas pueden distinguirse guiños rocanroleros y punk de discos anteriores. Canciones como “El espejismo de los sentenciados”, “Dunas de sal” o la versión de “Yo pienso en ti” establecen puntos de contacto con el Daniel F solista de “Kursiles Romanzas”.

Más poder - La Sarita

Un cisma en Los Mojarras derivó en un conjunto que llevaría la fusión a un nuevo nivel. Julio Pérez, una voz poco conocida, se unió a Martín Choy y compañía dando forma a La Sarita. A punta de encendidos shows en festivales como Niño Malo y

Antimiseria, la agrupación elevó las expectativas. El álbum debut no falló, convirtiéndose quizás en el mejor trabajo de su carrera. Con una impronta teatral y letras frontales, La Sarita captó el espíritu de la época. “Más poder” fue uno de los himnos contestatarios en finales del régimen fujimorista. Temas como “Provinciano III” y “Simeón” exponen duras problemáticas sociales.

Suna - Mar de Copas

Cuarto disco del grupo y el que los consolida como los nuevos frontline del circuito comercial. “Suna” y “Enloqueciendo” lideraron los principales ránking radiales durante varias semanas. Ante el éxito, las emisoras se vieron obligadas a programar canciones de sus trabajos anteriores.

Sin dejar el tono sentimental, el disco, que inicialmente iba a titularse “1899”, muestra un sonido más guitarrero. Muestra de ellos son “Lo que tu gesto da” o “Adiós amor”. El videoclip animado de “Suna”, dirigido por Rafael Besaccia, tuvo fuerte rotación en los espacios televisivos de la época. Una auténtica rareza fue la versión del himno de La Internacional Socialista.

Desde el Sótano – 6 voltios

Seis adolescentes a punto de terminar la secundaria editarían una placa que empataría con la generación de fin de siglo. Deslenguados y coloquiales, los Voltios relatan vivencias púberes cotidianas entre enamoramientos y anécdotas escolares. Poco después de obtener el segundo lugar en el concurso Hamilton Rock, la banda lanza su álbum debut.

El disco tiene una fuerte influencia ska, género que abandonarían prontamente por un punk melódico. “Wirito” rotó en Doble Nueve y se convirtió en el tema insigne. Otros clásicos son “Nube triste”, “Solo” y “Chavo”. Luego el trío Alexis Korfiatis, Mauricio Llona y Emilio Bruce consolidaría el sonido del grupo.

Muéranse – Rafo Ráez

Después de convencer a la crítica y ganarse al público con sus dos primeros trabajos solistas (“Suicida de 16” y “El loco y la sucia”), Rafo emprende un proyecto tan personal que él mismo graba todos los instrumentos de su nuevo álbum. La producción estuvo a cargo de Oscar Reátegui (Dios Hastío).

El sonido alterna entre lo acústico y eléctrico, mostrando la versatilidad acostumbrada. “Todo es precario”, “Vergüenza de existir”, “Chica canela”, “Los viejos de mierda” son canciones de esta época que se volvieron obligadas en el repertorio clásico del cantautor

No creo en tu ley – Radio Criminal

Segunda producción del trío formado por Carlos González, Bruno Renzo y Gustavo Seminario. 14 tracks que destilan hardcore punk enérgico y voraz. “Justicia Shopping Center” se convirtió en el tema bandera, con un mensaje que cuestionaba la estructura judicial y política de nuestro país.

El videoclip alterna imágenes de conciertos con postales de la época. El trabajo, dirigido por Bruno Renzo, tuvo gran aceptación, llegando a rotar en MTV. El álbum, producido por GJ Records, incluye una nueva versión de “Flor de la Calle”, una de las primeras composiciones que hicieron en 1994. A mediados del 2000, la banda diría adiós a los escenarios.

De noches y calles – Metadona

Estamos ante un disco veloz, contundente, que va directo a la yugular. Los nueve temas son como pastillas de adrenalina de efecto instantáneo. La voz ronca de Sandra Requena brota con desparpajo ante el sonido punk. Canciones como “Las calles de mi ciudad” o “Noches de bar” remiten la enigmática atmósfera de la nocturnidad limeña.

Destacan también “Una noche sin ti” y el cover de Alaska y Dinarama “Perlas ensangrentadas”. Éste fue el segundo y último disco que publicó la banda. Tras su disolución en 2002, una parte de ellos continuaría en los proyectos Extadona y Atómica.

Testimonios - Kranium

Formados en 1984, Kranium era un nombre conocido en la escena metal. La agrupación tenía maquetas y registros en vivo, pero fue en 1999 que graban su primer disco de estudio. El demo “Dos sonrisas, una lágrima” (1996) los aproxima a un sello sueco que se interesa por la propuesta folk metal.

Este disco, masterizado en Europa, presenta 10 tracks que contienen metal junto con quenas, zampoñas y charangos. Se les considera uno de los pioneros de esta fusión. Incluye temas como “Markawasi” (instrumental), “Guerreros”, “El obraje”. Tras su lanzamiento, la banda emprende la gira “Testimonios en las alturas” por el sur de Perú y Bolivia

El caballero de los bares – QEPD Carreño

El sonido garagero, el ska y el punk melódico se juntan en este grupo, uno de los últimos exponentes de la impronta subterránea de los 80. La jocosa portada del álbum muestra a un efectivo policial uniformado en una cantina. Ese tono coloquial se traslada a temas como “Oda a la cerveza”.

El disco, grabado en el estudio Amigos, transita entre letras con crítica social (¿Qué es lo que pasa aquí?) y demonios internos (Perdido). Destacan las versiones de los clásicos “Mi vida agoniza” y “Rutina policial”. Se recuerda el videoclip del sencillo “No puedo encontrar”, realizado por Antifilms.

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