Cada 24 de diciembre se celebra en el Cusco el Santiranticuy, fiesta costumbrista que data la época de la Colonia. La palabra viene de la unión de “santo” y “ticuy”, que significa “vender. En un principio, la Plaza de Armas era el lugar donde se compraban niños “Manuelitos” elaborados por artesanos para adornar los nacimientos de los hogares. También se acostumbraba traer diversos musgos, salvajina y otros materiales “exóticos” de las montañas o bosques nubosos y así poder adornar aún más las decoraciones del hogar propias de la Navidad.

Con los años la fiesta ha ido cambiando, y, aunque mantiene parte de su esencia, ya no solamente se ofrece vegetación exótica y niños “Manuelitos”, también se pueden encontrar artes y artesanías diversas como pinturas, muñecos, cerámicas, fotografías, comida, postres caseros, platería, entre muchas otras cosas que son compradas para los regalos para la familia y amistades o para uno mismo.

La encargada de la organización es el EMUFEC, y la gente se prepara con muchos meses de anticipación para, primero, poder alquilar un stand, y segundo preparar todo para el gran día en el que la población local y los visitantes se vuelcan a la Plaza de Armas para disfrutar de esta linda fiesta costumbrista, donde gente propia y de las comunidades lejanas viene a ofrecer sus productos y poder ganar un poco de dinero.

Cabe resaltar que en esta fecha muchas personas organizan actividades como chocolatadas o entrega de regalos para los cientos, sino miles de niños que vienen de las comunidades con sus padres que ofrecen sus productos.

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