Desde pequeño tuve un gusto especial por las puertas, pero no cualquier puerta, esas puertas con historia, con años encima, con misterio, con secretos, alegrías y penas encerradas, puertas de ciudad, puertas de campo, puertas que llevan a pequeños y privados parques arqueológicos. Sin duda, me gustaron desde siempre las puertas.

Con el pasar de los años, fuimos acumulando no solo kilómetros sobre los pies, sino también muchas fotos de estas puertas que atraparon mi interés, mi imaginación, mis ganas de retratarlas.

Hay puertas tan lindas, y portadas, mención aparte merece el pueblo de Maras, en el Valle Sagrado de los Incas, pueblo famoso por sus salineras. Tan hermosas como útiles para la economía de éste pueblo, pero también por sus hermosas portadas y puertas coloniales, muchas de ellas con cientos de años encima y hermosos tallados en piedra y madera. También admiré puertas como la que encontré cerca al sitio arqueológico de media luna en Ollantaytambo, ¡vaya puerta! Hoy también vemos las puertas de corrales y de chacras.

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