¿Vale la pena hacer un doctorado en negocios?
Lo que marca la diferencia es generalmente la escuela en la que se hace el doctorado. | Fuente: Más Corazón

En la actualidad, ya es prácticamente una norma en el mundo empresarial que para acceder a un puesto de alto mando es requisito indispensable contar con estudios de postgrado, como un MBA o una maestría especializada en una universidad o escuela de negocios de prestigio. Sin embargo, el escalafón académico ofrece la oportunidad de ir más allá, y optar por el grado de doctor. No es, eso sí, un esfuerzo menor. Toma al menos cuatro años de estudio y mucho tiempo y esfuerzo dedicado a la investigación, pero, ¿Vale la pena?

“Lo que marca la diferencia es generalmente la escuela en la que se hace el doctorado”, señala Ernesto Rubio, socio-gerente general de Ronald Career Service Group. “En general, diría que un MBA en una de las ‘top ten’ mundiales agrega más valor que un doctorado en la realidad actual laboral de nuestro medio”, agrega.

Rubio precisa que el doctorado suele dar como resultado un perfil de profesional altamente especializado, una suerte de perito que no necesariamente cumple con las características que se esperan, por ejemplo, de un gerente general. Sin embargo, aclara también que en ciertos sectores sí aporta mucho valor. El más claro ejemplo es el sector educativo: para acceder a posiciones como rectorados, vicerectorados o decanatos, el doctorado se puede considerar obligatorio. En general, un doctor tiene un perfil muy favorable para acceder a buenas cátedras.

El alto grado de especialización y el dominio de las técnicas de investigación que suele alcanzar un doctor en economía, negocios o administración también puede servir para realizar investigaciones sumamente complejas, que pueden ser de interés para grandes empresas o instituciones del gobierno. Sin embargo, si lo que se aspira es a un puesto de gerente general en una empresa importante, Rubio enfatiza que la calificación académica es solo uno de los factores a considerar. Igual o más importantes son las competencias ejecutivas, la experiencia gerencial, los logros cuantificables de la gestión, los hitos alcanzados en la carrera y la experiencia en gestiones complejas puntuales (por ejemplo, haber participado en el reflotamiento de una empresa, una fusión, una operación de apalancamiento financiero, etc.).

Un doctorado siempre suma, pero su importancia en la carrera dependerá de los objetivos que se haya trazado cada profesional.

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