¿Por qué el Perú tiene el peor manejo de la pandemia del mundo?

Los datos no solamente son dolorosos e indignantes, sino que también deben servir para llevar a cabo cambios profundos.

Alonso Cárdenas

Alonso Cárdenas

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El diario británico Financial Times (FT) acaba de publicar una investigación sobre el exceso de mortalidad producida por el coronavirus y los resultados para el Perú son simplemente catastróficos. Nuestro país ocupa el primer lugar, con más de 100 % de los excesos de fallecidos, el ranking mundial en relación con promedios históricos. Muy lejos siguen otros cuatro países latinoamericanos, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, con promedios alrededor del 70 %. México se ubica en la quinta posición con menos de 50 %.

Pero las malas noticias continúan. Perú también lidera la lista del total de exceso de fallecidos por millón de personas, con más de 4000 fallecidos/millón. Muy atrás en la lista vienen Bulgaria y México con poco más de 3 mil. Brasil, que se encuentra en una situación complicadísima, no llega a los 2 mil. Finalmente, el Perú se ubica en quinto lugar en el ranking de exceso total de muertes, con casi 150 mil, superado solamente por países con mucha más población como Estados Unidos, México, Rusia y Brasil.

Para darnos una idea de la magnitud del desastre, el matemático de la Universidad Carnegie Mellon, Wes Pegden, señala que si EE.UU. tuviera los números peruanos en exceso de muertes, esto equivaldría a 3 millones de fallecidos. Esa cifra es impensable incluso si cada persona en los EE. UU. hubiera sido infectada y cada paciente UCI hubiera muerto.

Estos datos no solamente son dolorosos e indignantes, sino que también deben servir para llevar a cabo cambios profundos. Como muchos de ustedes, estimadas y estimados lectores, la pandemia también ha tocado a mí círculo de familia y amigos. Actualmente un colega cercano lucha por su vida en la UCI Rebagliati. Un compañero de trabajo me comentó la situación tan dramática que se vive dentro del sistema de salud del país. Nuestro amigo estuvo en una silla de ruedas durante tres días esperando cama hospitalaria. Al hallarla, lo pusieron boca abajo con una cánula que le hace llegar oxígeno. Pero eso ya era insuficiente, por eso la desesperación de sus familiares por encontrar una cama UCI, un verdadero drama. Ante este escenario, mi colega que es un respetado académico e investigador extranjero, asombrado por nuestro nivel de precariedad me dijo una frase lapidaria que invita a una seria reflexión: “el modelo implementado en el Perú es de lesa humanidad”.

"La pandemia con toda su crudeza y brutalidad debe servir como punto de inflexión" | Fuente: Andina

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Los datos sociales saltan a la vista, altos niveles de desnutrición y obesidad, un sistema de salud precario y cogoteado por la corrupción, el peor sistema de trasporte público de América del Sur, viviendas sumamente hacinadas y poco ventiladas, elevados niveles de informalidad laboral, un raquítico de un sistema de protección social, bajo acceso al agua potable, al saneamiento y un larguísimo etcétera.

Sin embargo, creo que hay un elemento mucho más profundo que vale destacar. Dani Rodrik, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, señala claramente en un artículo publicado en el 2018, que las prescripciones habituales –siempre más mercado, siempre menos Estado– son, en realidad, una perversión de la ciencia económica. Para él, el principal problema de este enfoque mainstream es que se convierte en ideología con demasiada facilidad, lo que limita las opciones que parece que tenemos, mientras nos ofrece soluciones uniformes. Esto ha sido catastrófico para el Perú y es probablemente la madre del cordero de toda la tragedia que vive nuestro país actualmente. El pensamiento único por un lado desdeña los contextos, los procesos históricos y la acción comunitaria. Por otro lado, sacrifica valores fundamentales como la justicia, la igualdad, la inclusión social y la democracia.

A manera de conclusión, la pandemia con toda su crudeza y brutalidad debe servir como punto de inflexión, como punto de partida para la refundación del país, como una oportunidad de cambiarlo todo. Creo que eso debe estar en la mente y corazones de los electores este 11 de abril.

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