Militares en la política

Tras la elección de José Williams como Presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la República, la presencia de militares en retiro en la política del país se ve acentuada. Sin embargo, pretender que este fenómeno carece de precedentes sería incorrecto

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Escrito por Santiago Bedoya

Tras la elección de José Williams como Presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la República, la presencia de militares en retiro en la política del país se ve acentuada. Sin embargo, pretender que este fenómeno carece de precedentes sería incorrecto, puesto a que diferentes cuadros de origen militar han ocupado puestos prominentes en el plano político del Perú desde cerca del 2006. De por si, al evaluar a los congresistas electos para el periodo parlamentario de 2021-2026, figuran no solamente José Williams (quien logró 44,791 votos preferenciales), también José Cueto (electo con 36,769 votos preferenciales) y Jorge Montoya, quien con un total de 138,231 votos preferenciales se posicionó como el congresista electo con la mayor votación en aquel proceso electoral tras la inhabilitación del expresidente Martín Vizcarra.

La presencia de estos cuadros, sin embargo, no es exclusiva del foro legislativo. De por si, al examinar la campaña en marcha por la alcaldía de Lima, es importante destacar los antecedentes castrenses de Daniel Urresti, quien encabeza la intención de voto con un 27% de acuerdo a la encuestadora IPSOS, fue electo como congresista para el periodo parlamentario 2020-2021 con un total de 588,763 votos, y obtuvo el segundo lugar en Lima en las elecciones municipales del 2018 con un 19% de la intención de voto. Asimismo, el líder etnocacerista Antauro Humala, quien ha regresado a la actividad política tras purgar 17 años de prisión por el caso conocido como el Andahuaylazo, se posiciona en un tercer lugar en cuanto a la favorabilidad de la opinión pública se trata para con potenciales candidatos a la Presidencia, acumulando un 5.3% según CPI.

Mientras que la naturaleza de la actividad política de los cuadros en retiro examinados hasta este momento varía, con algunos presentes en el marco parlamentario, otros en el municipal y otros meramente en el de la movilización política, es innegable que la evidencia parecería señalar que la experiencia militar de estos políticos actúa como un activo ante el electorado, y no como un pasivo. Sin embargo, ¿es cierto esto? ¿O se trata de una mera coincidencia? Para poder contestar esta pregunta, no es solamente útil revisitar la historia de la actividad política de los militares en situación de retiro durante los últimos años, adicionalmente, tomar en cuenta las percepciones del electorado sobre las Fuerzas Armadas como institución. Para esto, es posible hacer referencia a información recopilada por diversas encuestadoras durante los últimos años, incluyendo a CPI, IPSOS e instituciones estatales, como el INEI.

Mientras que el estado de convulsión política del Perú durante los últimos años ha desplazado estos estudios del ojo público, al revisar una encuesta publicada por CPI en 2017 y compartida en redes por RPP, hacia mediados del mes de abril de aquel año, las FFAA gozaban con una aprobación del 81.4%, en gran parte gracias a su rol de salvataje y ayuda durante el fenómeno del Niño Costero. Por otro lado, el INEI busco examinar la percepción de confiabilidad de las FFAA entre el 2016 y el 2018, concluyendo que mientras se encontraba en un 30%, esta cifra fue la única que no experimentó erosión durante aquellos dos años, mientras que la tasa de desconfianza existente en torno a la institución bajo por un 0.6%. También vale mencionar los resultados divulgados por IPSOS en septiembre del 2020, según los cuales los niveles aprobatorios de las FFAA alcanzaron el 65% gracias a su desempeño durante la fase más crítica de la pandemia del COVID-19.

| Fuente: Freeimages

Con estas cifras en mano, es posible apreciar que en el Perú del siglo 21, el origen castrense de estos personajes políticos puede haber sido un activo electoral, y no un pasivo, a diferencia de lo que se pregona en diferentes círculos de opinión de élite en centros urbanos, como la ciudad de Lima. Esto parecería estar respaldado por la participación de diferentes exmilitares a nivel ejecutivo durante los últimos 20 años. Por un lado, se tiene la decisión de Alan García de convocar al almirante en retiro Luis Giampietri para su fórmula presidencial - Giampietri pasaría a ocupar la primera Vicepresidencia entre el 2006 y el 2011. De forma similar, también se tiene el caso de Ollanta Humala y su desempeño electoral entre el 2006 y el 2011. Mientras que no se puede ignorar el atractivo supuesto por el discurso antisistema de Humala en el 2006 como un factor clave, tampoco se puede obviar su trayectoría militar en el desarrollo de su personaje político, en especial considerando la proclividad del electorado peruano por el populismo punitivo ante la problemática de la inseguridad ciudadana.

Habiendo examinado estos factores, no debería ser sorpresivo para los observadores de tanto la realidad como política nacional que, hoy por hoy, 3 de las principales figuras políticas del país sean de extracción militar. Daniel Urresti ad portas de la alcaldía de Lima, José Williams como cabeza del legislativo y Antauro Humala como agente movilizador en el sur del país, los tres forman parte de una tradición que no es exclusiva a los últimos 20 años de nuestra historia. Queda claro también que la representación militar no está limitada a algún extremo del espectro ideológico: existen representantes tanto de la izquierda como de la derecha.

El rol ocupado por los militares en situación de retiro en nuestra vida pública es, a fin de cuentas, una transformación histórica de un fenómeno visto tanto en el siglo 20 como en el siglo 19, donde la participación de las fuerzas del orden en la vida política del Perú era una cuestión cotidiana, la cual meramente se ha adaptado a las realidades del siglo 21.

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