Pandemia, populismo y popularidad

En los últimos meses se ha desarrollado un conjunto de propuestas de leyes que buscan utilizar la situación de amplios sectores sociales para fortalecerse políticamente. 

Centro Wiñaq

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La pandemia ha golpeado duro las economías familiares peruanas. Los ahorros acumulados a lo largo de años tuvieron que destinarse a la sobrevivencia personal o a los negocios, dejando a muchas personas en una situación de quiebra o de aguda precariedad. Esta situación es común a la mayoría de las familias, pero es especialmente sentida en los sectores medios.

Las actividades económicas se han deprimido, las ventas han caído y los costos y las deudas se han incrementado. La necesidad de contar con recursos extras para pagar deudas y cubrir los nuevos costos es hoy generalizada. Además, nadie sabe cómo le irá en el futuro próximo. A una situación de pérdidas se suman las incertidumbres. Ese contexto de precariedad e incertidumbres ha impactado en la forma de hacer política en el país.

En los últimos meses se ha desarrollado un conjunto de propuestas de leyes que buscan utilizar la situación de amplios sectores sociales para fortalecerse políticamente.  El mecanismo imaginado es acceder a los fondos que diversas instituciones, familias y empresas han generado en las últimas décadas con objetivos de largo plazo, y entregarlos de manera directa a ciertos sectores de la población (no necesariamente los que más lo necesitan), todo ello con el objetivo de obtener réditos políticos.

El ejemplo más emblemático es el acceso a los ahorros de los sistemas de pensiones privados y públicos (AFP y ONP), los cuales fueron las primeras víctimas de esas iniciativas. Los ahorros de años de los trabajadores, cuyo propósito ha sido contar con una jubilación digna en la vejez, están siendo ahora consumidos para manejar situaciones de corto plazo.

Las reservas bancarias y la credibilidad del Banco Central de Reserva, fundamentales para la estabilidad financiera del país y para el acceso a créditos internacionales de bajos costo, están siendo propuestos para comprar las deudas de los clientes morosos de los bancos.

En meses pasados hemos asistido a intentos de incrementar los impuestos a las familias de más recursos y a las empresas con la justificativa de incrementar los ingresos públicos, en una situación en que el Estado no logra ejecutar bien los recursos que ya dispone.

Aunque las iniciativas populistas buscan utilizar los recursos públicos y los ahorros sociales para financiar la popularidad de sus impulsores, las encuestas de opinión evidencian que no están logrando posicionarse políticamente en la mente de los electores.
Aunque las iniciativas populistas buscan utilizar los recursos públicos y los ahorros sociales para financiar la popularidad de sus impulsores, las encuestas de opinión evidencian que no están logrando posicionarse políticamente en la mente de los electores. | Fuente: Andina

En los sectores rurales existe también el deseo de acceder a este tipo de recursos. Los fondos sociales creados por las empresas mineras para financiar el desarrollo local, como el Fondo de Antapaccay, están siendo distribuidos a algunos grupos de la población para que realicen gastos corrientes, desfinanciando así los proyectos de desarrollo previstos.  Algunos están proponiendo acceder también a los recursos del canon minero, para que este sea repartido de manera directa.

Si bien las medidas populistas generan una sensación de alivio temporal en algunos sectores, sus costos son altos en el largo plazo.  La precaria situación económica en la que muchos peruanos se encuentran producto de la cuarentena amerita sin duda acciones de emergencia.  Pero, si se atiende esta necesidad con criterios populistas en vez de usar criterios técnicos, y si se prioriza el retorno político-electoral de corto plazo; la capacidad del Perú para recuperarse en los siguientes años puede verse dañada. Incrementando así el costo social, de por si inmenso, de la pandemia.

Aunque las iniciativas populistas buscan utilizar los recursos públicos y los ahorros sociales para financiar la popularidad de sus impulsores, las encuestas de opinión evidencian que no están logrando posicionarse políticamente en la mente de los electores. La desaprobación del Congreso (origen de la mayoría de estas iniciativas), se encuentra en 72%, una situación muy similar al anterior Congreso en su último año de existencia. Podemos concluir que las propuestas populistas no están sirviendo para cambiar la situación del Congreso ni para incrementar el potencial de los políticos que las están impulsando.[i] 

La data muestra que los impulsores de estas iniciativas y sus partidos políticos no han incrementado su popularidad, de cara a las próximas elecciones. 

Las iniciativas populistas tienen un alto costo para el país, pero muy baja “rentabilidad electoral” para quienes las promueven.  

Los políticos que están centrando sus estrategias preelectorales en promover iniciativas populistas están fracasando en sus objetivos. Sería más inteligente de parte de ellos dejar de suponer cómo piensa la población y conocer mejor los verdaderos criterios que la llevan a inclinarse a favor o en contra de los candidatos. Conociendo esos criterios, ellos pueden ajustar sus estrategias políticas. Si hicieran algo así, tendríamos un congreso más sensato, menos trabas a la reactivación, y menos fracasos políticos


[i] [i] Ipsos, Informe de Opinión, Septiembre 2020.

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