Mucho abrazo, poca confianza

Aunque somos amistosos y cercanos en el trato, nos cuesta confiar más allá del círculo chico. Los datos lo confirman

| Fuente: Andina (foto referencial)

Mucho abrazo y poca confianza todavía. Los latinoamericanos nos saludamos con abrazo y a veces con beso, incluso cuando recién nos presentan. Nos reímos fuerte, hablamos todos a la vez y hacemos sentir en casa al que llega. Mientras un europeo estira la mano, nosotros ya estamos palmoteándole la espalda. Esa calidez paisana, paisano, no es un mito. Cualquiera que haya viajado lo sabe.

Pero junto con esa alegría tan nuestra hay una contradicción que vale la pena mirar con honestidad. Aunque somos amistosos y cercanos en el trato, nos cuesta confiar más allá del círculo chico. Los datos lo confirman. En encuestas internacionales como algunas de Ipsos, por ejemplo, alrededor del 30% de las personas en el mundo dice que la mayoría de la gente es confiable. Pero en países como Perú, ese porcentaje ronda solo en el 17%. Y en Chile, Colombia o México se mueve entre 20 y 23%. Es decir, confiamos bastante menos que el promedio mundial.

¿Eso quiere decir, paisanos, que somos desconfiados por naturaleza? No necesariamente. Más bien, somos confiados, pero hacia adentro, con la familia, los amigos cercanos y el conocido de siempre. El problema aparece cuando hay que dar un paso más y confiar en el otro para trabajar juntos, para asociarnos, para unir esfuerzos.

Y ahí aparece una imagen que quizás explique mucho de nuestro nivel de desarrollo. En vez de dos socios armando un taller grande, bien equipado y competitivo, terminamos con dos kiosquitos chiquitos, uno al lado del otro mirándose de reojo. Cada uno se defiende solo, con esfuerzo y talento, pero sin aprovechar todo lo que podría lograr si confiara un poco más en el otro.

Pasa en los negocios, en los barrios, en las organizaciones, incluso también entre los países latinoamericanos, que no confían entre ellos. Y eso es una pena, porque potencial no nos falta. Nos sobra creatividad, empuje, capacidad de improvisar y salir adelante. Y si a eso le sumáramos más confianza social, podríamos avanzar mucho más rápido. Cuidado, confiar no es ser ingenuos, es poner reglas claras, cumplir acuerdos y animarse a cooperar.

Por eso, este Día del Amor y Día de la Amistad próximo, más que una fecha simpática, puede ser un buen momento en que podamos cambiar el abrazo hacia el trabajo conjunto, pasar de la risa juntos al proyecto de a dos o de a tres. Si somos capaces de juntar nuestra calidez natural con un poco más de confianza, tal vez dejemos de tener tantos kiosquitos aislados y empecemos a construir algo mucho más grande juntos. Feliz Día de la Amistad, paisana, paisano.

NOTA: “Ni el Grupo RPP, ni sus directores, accionistas, representantes legales, gerentes y/o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma.
Rolando Arellano Cueva

Rolando Arellano Cueva Doctor en Marketing, fundador de Arellano Consultoría para Crecer

Doctor en Marketing graduado en Francia. MBA y Psicólogo. Presidente de Arellano Consultoría para Crecer. Director de la Maestría en Dirección de Marketing de CENTRUM ARELLANO. Profesor en diversas universidades del mundo. Autor de 24 libros sobre el desarrollo de los países emergentes.

Tags

Otros columnistas

Ver más

Últimas noticias

SIGUIENTE NOTA