Otra reforma agraria: ¿realmente se busca un cambio para los pequeños agricultores?

Según Pedro Castillo, esta reforma se dará sin expropiaciones ni confiscaciones, y estará enfocada en orientar las políticas públicas en favor del desarrollo, de la agricultura familiar y cooperativas agrarias.

Al asumir el cargo de presidente de la República, el pasado 28 de julio, Pedro Castillo juró “por los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva Constitución”, y saludó a los pueblos originarios, a los ronderos y a los maestros. Sin embargo, a 60 días de su Gobierno, no se conocía una clara medida para apoyar a estos peruanos, o para superar la actual crisis económica.

En ese contexto, el pasado 3 de octubre, lanzó un anuncio a nivel nacional desde el Cusco: una nueva Reforma Agraria. Según Castillo Terrones, esta reforma se dará sin expropiaciones ni confiscaciones, y estará enfocada en orientar las políticas públicas en favor del desarrollo, de la agricultura familiar y cooperativas agrarias. Asimismo, la medida promovería la industria rural, los mercados, el crédito desde un banco de fomento agrario, un fondo para la mujer rural e incluso un se mencionó un SECIGRA agrario.

A lo largo de nuestra historia se ha denominado “reforma agraria” a múltiples intentos por generar cambios en la situación de la agricultura y la población rural. Tenemos, por ejemplo, la Ley de Bases para la Reforma Agraria de 1963 (expresidente Ricardo Perez Godoy), la Ley de Reforma Agraria de 1964 (expresidente Fernando Belaunde) y la Ley de Reforma Agraria de 1969 (expresidente Juan Velasco Alvarado). Asimismo, tenemos las múltiples reformas agrarias realizadas por el expresidente Alberto Fujimori. Y a pesar de todas estas iniciativas, más de medio siglo después, podemos decir que no hay mejoras en la situación de la población rural dedicada al agro. Entonces, esto nos lleva a pensar: ¿cuál es el cambio que realmente necesitamos?

En este escenario no podemos dejar de analizar la situación de la tenencia de tierra. Durante los últimos veinte años son diversas las acciones para incrementar la formalización de la propiedad rural, incorporando más propietarios rurales a lo largo del territorio nacional.

segunda reforma agraria
| Fuente: Andina

La titulación individual ha avanzado pero: ¿ha impactado realmente en la situación del agro peruano? ¿Es la pequeña propiedad agraria la que agilizará al agro peruano? A este análisis es necesario incorporar la fuerte brecha en el otorgamiento de derechos a favor de las comunidades campesinas y nativas que aún persiste.

Es importante mencionar que uno de los principales objetivos de iniciar procesos de formalización de propiedad a gran escala, en los años 1990, fue incorporar estos predios al sistema de crédito, y así al mercado. Sin embargo, esto no tuvo mayor impacto debido a que al ser áreas pequeñas (conducción directa) sin mayores niveles de inversión (agua, acceso a carreteras, semillas de calidad mercados, etc.) e incluso en suelos no propicios, se destinaron en muchos casos solo para fines de subsistencia. Además, ante el sueño del título de propiedad, se dio paso a grandes sistemas de tráfico de tierras.

Entonces, para dinamizar el mercado, agilizar el agro e incorporar a pequeños agricultores al sistema crediticio, se necesita una estrategia integral que aborde las necesidades reales del campo, y que solucione de una vez por todas problemas no resueltos en los últimos cincuenta años. Para ello se requiere definir la capacidad de la tierra y su valor de producción, el valor de los predios en el mercado o incluso trabajar con esquemas de semillas idóneas analizando qué productos se necesitan y dónde.

Son muchas las reformas agrarias que se han anunciado y aún no hemos culminado la formalización ni el otorgamiento de derechos a favor de los agricultores. No hemos aprendido tampoco que nuestro país es diverso y diferente, y nuestras acciones deben estar enfocadas en la realidad de cada una de ellas. La Amazonía, con su maravilloso potencial y sus recursos, nos presenta un escenario diferente al mundo andino y al costeño. Los suelos son diferentes y, por ende, su potencial y valor, las generalidades y el poco entendimiento de nuestro país es una de las causas principales de que las reformas se sigan incrementando en número, pero decayendo en efectividad.

 

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