
Al comenzar a ver la serie Adolescencia, me llamó la atención muchos elementos interesantes, pero su título puede prestarse a confusiones. En esta columna entrevisté a la psicóloga cognitivo-conductual de adolescentes, adultos y parejas Alicia Otero, quien si bien no ha visto la serie, comentará sobre este tema y posibles confusiones.
“La adolescencia es un período lleno de retos y cambios, los cuales conllevan madurez, adaptación, apertura de nuevas habilidades cognitivas y sociales, aprendizaje y formas de relacionarse del adolescente consigo mismo y con los otros”, señaló Otero, master coach, especialista en Programación Neurolingüística y autora del libro PNL: Un mundo de posibilidades.
La experta señala que “si bien estos cambios, disparados por un factor hormonal, pueden generar cierta inestabilidad emocional, cambios abruptos del estado de ánimo, comportamientos impulsivos, e incremento de ansiedad, de ninguna manera tendrían que conducir a conductas de agresión a otras personas”.
Por el contrario, “la adolescencia es una etapa de descubrimiento, proyectos ambiciosos, grandes ideales, amistades profundas, toma de decisiones, entre otros. Esto le otorga una riqueza y valor especial a esta etapa de vida. El cometer un homicidio no es solo un crimen, sino una conducta que revela un rasgo poco saludable de la personalidad en formación. Por tanto no está asociada a ninguna etapa de desarrollo en particular”, explicó.
“Me preocupa que se pueda conectar a la adolescencia con una etapa en la cual las personas se pueden descontrolar tanto como para llegar a cometer un homicidio. Muchas veces hemos escuchado o incluso afirmado que la adolescencia es una etapa de crisis, lo cual es correcto si entendemos la crisis como un momento de cambios importantes, que abren posibilidades de crecimiento y adaptación”, comenta la especialista.
Otero dijo que en la adolescencia se dan cambios más rápidos e inesperados que en otras etapas de la vida. Esto genera que las emociones puedan estar a flor de piel, que el adolescente se frustre con mayor facilidad, que no se entiendan a sí mismos, o incluso, que parezca como si hubiera cambiado su manera de ser, gustos, intereses y formas de comportarse en general.
Esto no ocurre de la misma manera ni en la misma intensidad en todos los adolescentes. Ni tampoco tiene que ver solo con el adolescente, sino también con las posibilidades que le ofrece su entorno.
“Cometer un homicidio o experimentar placer al dañar a otros, incluidos animales, no es una característica de ninguna etapa evolutiva. Constituye una conducta indicadora de un posible trastorno de personalidad antisocial como describen los manuales de psiquiatría, caracterizado por actitudes narcisistas, ausencia de culpa o remordimientos, conductas manipuladoras y orientadas a satisfacer intereses personales a costa de los demás, ausencia de empatía, embotamiento de emociones por lo que buscan situaciones límite, principalmente”, dice.
Padres más presentes
Para la psicóloga y coach Alicia Otero, la adolescencia es un tiempo particular de crecimiento y consolidación de la identidad. “Puede verse como una etapa de crisis, pero definida como cambios que abren oportunidades de desarrollo hacia la madurez. No como crisis problematizada o negativa en sí misma”, comenta.
”Muy por el contrario, es un tiempo particular de formación de un ser humano, pues constituye la etapa de paso de la niñez a la adultez. El adolescente transita hacia la adultez temprana o juventud para convertirse en una persona que aporte en los ambientes en los que se despliega”, comenta.
“Necesitará descubrir y consolidar su identidad, desarrollar su capacidad de empatía, elegir los valores que regirán su vida adulta, elegir una carrera u ocupación, establecer objetivos, y así convertirse en un adulto estable, productivo, capaz de construir una sociedad mejor y ser feliz. Para ello necesitan especialmente del acompañamiento de sus padres”, señala la experta.
¿Los adolescentes son vulnerables? “Sí, porque tienden a experimentar emociones intensas e inestabilidad. Ya se ha dicho que necesitan un acompañamiento muy estrecho por parte de los padres, pero no de la misma manera que cuando eran niños.
“De un lado necesitan pocas reglas pero firmes y consistentes. De otro, necesitan de mucha cercanía en términos de comunicación, diálogo abierto, intercambio de ideas, en lugar de un interrogatorio. Ayuda compartir espacios, tiempo y actividades conjuntas, mostrando un interés genuino y estando dispuestos, como padres, a hablar de nosotros mismos, nuestras experiencias presentes y pasadas”, señaló la psicóloga Alicia Otero.
La especialista comenta que hoy en día nadie duda de que la corteza prefrontal se desarrolla en esta etapa y hasta los 25 años. Esta zona del cerebro es la encargada del autocontrol, la censura, los criterios, la toma decisiones y la gestión emocional en general.
Por tanto, —explica Otero— la presencia física y afectiva de los padres es fundamental e imprescindible como guía y apoyo, supervisión, establecimiento de límites, modelado de valores y actitudes hacia la vida, transmisión de afecto, entre otros. “Como padres tenemos una hermosa tarea y misión, así como grandes desafíos: acompañarlos a crecer y crecer con ellos”, concluyó la especialista.
A raíz del estreno de la serie Adolescencia, me pareció oportuno deslindar que el homicidio no es una conducta normal o esperada en la adolescencia, sino un indicador que revela dificultades a nivel de salud mental. Más adelante analizaré —apoyada en la opinión de expertos— diferentes aspectos del adolescente, sus padres y de su entorno presentes en la serie.
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