EFE

El tenor mexicano Ramón Vargas, que celebrará un concierto por sus 30 años de carrera, se mostró hoy alarmado por la falta de apoyo institucional y la "pérdida de valores musicales", que están haciendo al género "muy superficial".

"A nivel artístico se está volviendo todo publicitario. Se valora lo que no tiene nada que ver con cantar bien (...). Antes veíamos por los oídos, ahora escuchan por los ojos", criticó el artista durante una rueda de prensa en la capital mexicana.

Denunció que se quiere convertir a la ópera en "hollywoodense", con cantantes que apenas tienen tiempo de prepararse y que saltan a la fama con rapidez, cuando no puede ser así porque "las voces se mueven a ritmo de planta (...), las cuidas hasta que dan frutos".

Asimismo, alertó de que grandes teatros e incluso directores de escena contribuyen a que esto sea así y pidió una revisión porque "empiezan a hacer locuras" y es necesario que los cantantes se hagan nuevamente "desde abajo" con "constancia y trabajo".

Vargas también puso de manifiesto la falta de "interés" por parte de las autoridades mexicanas, a las que acusó de ver la ópera como "el patito feo" de las artes y de no darse cuenta de que numerosos artistas nacionales están dando "buenos resultados" en el extranjero y están "poniendo a México en alto".

"Tenemos más talento para cantantes que para futbolistas, pero no se han dado cuenta (...). Nosotros metemos goles en los teatros del mundo y a nadie le importa", manifestó el tenor, quien pidió al Gobierno que asumirá en diciembre próximo que "permita el desarrollo de las artes, la cultura y las voces" del país.

Tras lamentar que México sea "desafortunadamente" un "país de contrastes", recordó que "la pobreza no está reñida con la sensibilidad" y abogó por poner en contacto a jóvenes en riesgo de exclusión con la cultura, porque eso contribuiría a menores tasas de abandono escolar y consumo de drogas y alcohol.

El artista, en cuyo honor tendrá lugar la "Celebración musical Ramón Vargas, 30 aniversario" el próximo 30 de octubre en el Palacio de Bellas Artes, se mostró encantado con su trabajo, al que consideró "un privilegio", con el que ha disfrutado "profundamente".

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