Jorge Sampaoli fue fichado este año como técnico de la Selección de Argentina. | Fuente: EFE

Conocí a Jorge Sampaoli hace 15 años en la pretemporada de Juan Aurich en Chiclayo. La primera vez que lo vi vestía zapatillas Calvo negras con verde, polo con cuello, short y un canguro donde llevaba entre otras cosas una cinta métrica. Por lo general, andaba de un lado a otro con cintas elásticas blancas y válvulas que utilizaba para marcar el campo anexo del estadio Elías Aguirre, previo a un reducido.

Tuve contacto con él porque iba a ver seguido los entrenamientos. Eso hacía todos los años en mis vacaciones escolares. Me habló de su hijo, que más o menos tenía mi edad (Alejandro). Eso también ayudó.

Jorge Sampaoli era el primero en llegar a la práctica, incluso antes que el utilero, para pisar la cancha y charlar con los administrativos sobre lo que necesitaba para el transcurso del día. También era meticuloso, apasionado por su trabajo y picón como el solo. No recuerdo que se haya ido a su casa perdiendo un partido de fútbol-tenis. A veces iba 5 a 0 abajo, pero no se movía hasta darle vuelta o provocar el abandono de su rival de turno. Lo ganaba por cansancio. Eso lo saben bien ‘Kukín’ Flores y Abel Lobatón.

Con el equipo casi armado para el arranque del Apertura, surgió sobre el final la opción de traer un arquero. En el equipo estaban Fischer Guevara y los chiclayanos Joel Colchado y Paul Pantoja. Sampaoli quería uno más para que compita con el ex Deportivo Wanka. Las dos posibilidades tenían distinto nombre, pero el mismo apellido: Juan y Marco Flores. Cuando me lo comentó, le dije sin titubear que traiga a ‘Chiquito’, quien había sido figura la temporada anterior con Estudiantes de Medicina.

Por ese entonces ya se comentaba que se encerraba con varios videos antes de decidirse por un refuerzo. Aquel día por la tarde, en el filo de la siesta del plantel, me mandó a llamar y frente a un televisor sacó cuatro cintas de VHS. Eran videos de ambos arqueros. Para mí estaba demás, yo pensaba que era ‘Chiquito’ el que debía venir, pero sabía que no se iba a quedar tranquilo sin verlos. Tras varios play, stop, avanzar y retroceder durante más o menos tres horas, me fui a casa. A los días apareció Juan Flores.

La tardía llegada de su transfer haría que Sampaoli utilice poco o nada al arquero. El argentino se iría en la quinta fecha como muestra de solidaridad a Juan ‘Chiquitín’ Salazar, quien dejó el cargo de presidente. Juan Flores fue figura del Apertura, “El Ciclón” quedó sexto, pero luego vendría el éxodo de futbolistas por falta de pago y el descenso a finales de año, sin embargo esa es una historia que no involucra al argentino. La enseñanza estaba, para lograr cosas importantes había que sacrificar algunas otras. Sampaoli canjeó la comodidad de su hogar en Casilda por los videos de “Chiquito” y Marco Flores. Dejó de lado la siesta para vivir soñando, y mal no le fue.

Jorge Sampaoli y Abel Lobatón formaron parte del Juan Aurich 2002. | Fuente: DIARIO LA INDUSTRIA
¿Qué opinas?