EFE

El artista chino Cai Guo-Qiang sorprende estos días al público de Buenos Aires dibujando con pólvora y haciendo estallar su arte "improvisado", una singular técnica cuyo resultado son lienzos con paisajes de Argentina.

Cai Guo-Qiang, de 56 años y actualmente residente en Nueva York, despliega su destreza creativa en un galpón del barrio porteño de Buenos Aires, adonde recaló de la mano de la local Fundación Proa, que expondrá los lienzos logrados a partir de esta experiencia desde el próximo día 13 y hasta marzo de 2015.

El proceso se inicia cuando el artista despliega lienzos sobre el piso, con la colaboración de un grupo de estudiantes argentinos de bellas artes previamente seleccionados.

Cai Guo-Qiang pisa el lienzo en blanco, hace trazos a partir de un boceto, dispone varios "stencils" como un rompecabezas y luego les espolvorea con pólvora.

Luego de tapar prolijamente el lienzo con un papel y pisarlo con ladrillos, Cai prende la mecha que, frente a la atención de una decena de asistentes, en cuestión de segundos hace explotar la pólvora como si fuera un tiroteo y genera un humo que el artista y sus colaboradores se apura en retener bajo el papel para que se marque bien el contorno de los dibujos.

"En los ochenta yo estaba trabajando en Japón de artista y pasaba hambre. En ese caso tuve la ayuda de muchos voluntarios que eran turistas que me ayudaron en mis proyectos", dijo Cai a un puñado de medios, entre ellos Efe, que presenció el curioso proceso artístico.

El proyecto de Cai en Buenos Aires empezó hace varios meses, cuando viajó tres veces a Argentina para recorrer sus principales paisajes y adentrarse en un proceso mucho más profundo de aproximación cultural.

El artista se dedicó a estudiar la diversidad cultural argentina, viajó y se reunió con bailarines de tango, coreógrafos, psicólogos y artistas y, de esta forma, conoció y logró sentir realmente lo que quería retratar, como por ejemplo, un campo de cactus de la norteña provincia de Salta o las cataratas del Iguazú, en el noreste argentino.

"Sean los cactus en Salta o sean las cataratas de Iguazú, la verdad es que hay algo muy misterioso y místico acerca de estos paisajes. En el caso del paisaje de Iguazú, fue muy espiritual", dijo Cai.

"En el caso de esta exposición hemos decido titularla "Impromptum". En este caso el espectador puede ver cómo el artista improvisa a medida que se adapta a la cultura y a la gente en Argentina", explicó el artista.

Además de la exposición de sus lienzos, el artista montará un espectáculo de fuegos artificiales de una hora a la vera del río el próximo 24 de enero, en el que la temática será no sólo la actualidad del tango, sino que también recorrerá su evolución a lo largo de los años.

"Es una persona muy intuitiva y muy generosa. Nosotros le propusimos venir a Buenos Aires. A él le encantó la invitación, y ahí empezamos a trabajar y llegamos a una situación monumental porque recién estamos produciendo el proyecto y dentro de un mes va a explotar La Boca con los fuegos artificiales", dijo a Efe la directora de la Fundación Proa, Adriana Rosenberg.

El recurso de la pólvora no es algo nuevo para Cai Guo-Qiang, ya que desde joven la utilizó para sus obras.

"De joven era un poco tímido, entonces empecé a usar pólvora para lograr liberarme de mi timidez", contó.

"En la mitad de los ochenta, el ambiente social en China era demasiado represivo y busqué una manera de salirme de esa represión, entonces usé la pólvora para liberarme y encontré resultados inesperados y pude improvisar más. Eso explica mi romance con la pólvora", agregó.

Para Cai, trabajar con sus propios asistentes y con grupos de jóvenes artistas es una elección: "Para mi, siendo un artista que creció en China, pasó por Japón y ahora reside en Estados Unidos, ha sido muy importante entender que el diálogo cultural es vital".

"Yo creo que la mejor forma de realizar el diálogo cultural es través de trabajar con la gente. De esa manera se abren muchas posibilidades. Lo que antes era imposible se vuelve posible. Para mí el arte se vuelve mucho más interesante cuando permite la participación de otros, no debería ser un juego para solo unos pocos", finalizó Cai.

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