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El arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, expresó hoy sus dudas acerca de la eficacia de la ley que regula la compraventa y cultivo de marihuana en Uruguay, cuya reglamentación se encuentra actualmente en la etapa final.

"Tengo dudas con respecto a esta ley, pero tampoco tengo una posición totalmente contraria", declaró a la emisora local Radio Montecarlo.

Sturla, que asumió su cargo el pasado mes de marzo en una ceremonia a la que asistió el presidente uruguayo, José Mujica, añadió que la regulación del cannabis es un tema que observa "con la preocupación de un educador que ha estado mucho con jóvenes".

No obstante, el arzobispo reconoció el "fracaso" de las políticas antidroga aplicadas hasta la fecha, y opinó que "algo distinto a lo que se está haciendo hay que hacer".

"Hace falta tener mayor claridad sobre cómo vencer este flagelo de la droga", sentenció.

El religioso explicó que los obispos uruguayos no consideran que la iniciativa de regulación de la marihuana propuesta por el gobierno sea "una solución al problema de la droga", pero insistió en que se encuentran "a la expectativa, como muchos uruguayos".

Su antecesor en el cargo, Nicolás Cotugno, ya afirmó en abril de 2011 que no se opondría a la despenalización del cultivo de marihuana si fuese "un medio para ayudar a vencer la drogadicción".

Por otro lado, Sturla señaló al aborto, la baja tasa de natalidad y la elevada cifra de suicidios en Uruguay como síntomas de que "la sociedad no valora tanto la vida".

Uruguay posee, junto con Cuba, la tasa más alta de suicidios de América Latina y, según datos oficiales, en el país se quitan la vida 16,6 personas por cada 100.000 habitantes, una proporción similar a la de las naciones escandinavas.

EFE