La sagrada imagen del Señor de los Milagros recibirá un homenaje este viernes 19 –por primera vez-  durante su paso por el Hotel Bolívar,  por parte de una de las empresas nacionales que tiene una pequeña participación en la construcción del Tren Eléctrico de Lima, anunció José Soto Parra, mayordomo general de la hermandad del santo patrón de la capital.

De acuerdo al programa previsto para la fecha, el Cristo de Pachacamilla recibirá sendos arreglos florales de Luis Fernán Quijada (de la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico) y de Xiomi Gómez Rojas, en representación de la empresa Abastecimientos Internacionales SAC (ABISA), una de las firmas encargadas de prestar apoyo técnico mínimo hasta la culminación de esa importante obra para el transporte masivo en la capital.
El programa-protocolo elaborado por dicha empresa se iniciará a las 7 de la noche con la recepción de invitados y entrega de trípticos alusivos a la fecha; una hora después se ofrecerá una cena de confraternidad en el Salón Dorado del Hotel Bolívar, para posteriormente hacer una antesala en su terraza previa al paso de las sagradas andas.

Según estudios realizados sobre  el particular, la procesión del Señor de los Milagros es una de las importantes dentro del mundo católico, toda vez que reúne todos los meses de octubre a unos trescientos mil fieles que se visten con el clásico hábito morado durante el largo recorrido que hace por diversos distritos limeños, en el que también participan otros feligreses deseosos de rendir su tributo al Cristo de Pachacamilla.
Cuenta la historia que en 1851, relatada en su oportunidad por el diario El Comercio, se inauguró el ferrocarril Lima-Callao, cuya estación central estuvo en los terrenos donde hoy se levanta la Plaza San Martín,  donde igualmente se encuentra ubicado  el céntrico y limeñísimo  jirón de la Unión, aledaño al Hotel Bolívar que abrió sus puertas oficialmente en esas inmediaciones en 1924.

En la zona donde fue construida la plaza en honor al libertador argentino, funcionó en 1607 un convento donde fueron hospedados los religiosos de la Orden de San Juan de Dios, hasta que fue entregado en 1850 a la Beneficencia Pública de Lima para la construcción de la estación central del ferrocarril Lima-Callao. Sin embargo, una parte del convento sanjuanino se mantuvo en pie hasta 1914, hasta que fue demolido totalmente para dar paso a la Plaza San Martín.