El testimonio de la mujer a la que su expareja le arrojó terokal

Jaqueline Malca le contó a RPP Noticias la historia detrás de la agresión de César Peralta, el padre de su hijo. "Vamos a ver quién te quiere ahora", le dijo.
vJaqueline Malca contó que le dio una nueva oportunidad a su expareja para tener una relación buena por su hijo, pero que no aceptó volver a ser su pareja. | Fuente: mdzol.com

César Peralta hizo que Jaqueline Malca entre al cuarto de su madre. Le prometió que allí tenía un regalo para el hijo de ambos. Con las puertas cerradas y con el niño afuera, aprovechó que estaba agachada buscando el obsequio en un cajón para echar tres kilos de terokal sobre su cabeza. Solo dos meses atrás, le había prometido que iba a dejar de ser violento para retomar la relación entre ambos que terminó hace seis años. “Si no estás conmigo no vas a estar con nadie, vamos a ver quién te quiere ahora”, le dijo mientras intentaba empujarla por la ventana de la habitación, según contó ella en RPP Noticias.

Relación quebrada. Hace ocho años Jaqueline y César tuvieron un hijo. Era el segundo para ella, que tiene una hija mayor de otro compromiso. Dos años después, la relación terminó. Si bien él nunca la agredió físicamente, sus insultos y maltratos la alejaron. “Eran cosas que no podía tolerar. Soy una persona profesional, independiente, sé trabajar”, contó en su diálogo con el programa Encendidos. Es profesora en un colegio ubicado cerca a la casa de su agresor.

En los años siguientes, Peralta continuó agrediéndola con insultos mediante llamadas telefónicas que ella decidió ignorar. “Yo ya no le hacía caso, lo dejaba pasar. Es un hombre agresivo con todos, con toda su familia”. Hace dos meses, sin embargo, decidió volver a salir con él. “Siento que tengo parte de culpa porque hace dos meses accedí a conversar con él, a salir, porque mi hijito me lo pedía llorando. Él se acercó y me dijo que quería tener una familia conmigo, con mi hijo y mi hija. Yo le dije que no, que íbamos a ver.” Los pedidos del menor venían entre lágrimas y con la esperanza de salir a pasear y comer con sus padres.

Vamos a ver quién te quiere ahora”. Peralta le dijo a su expareja que iba a cambiar y que incluso iba a “ir a la iglesia” como garantía de la promesa. Contra sus miedos iniciales, Malca notó indicios de un cambio y que “iba por buen camino”. Pero cuando él le pidió volver a ser pareja, ella le dijo que no, que necesitaba más tiempo. Dos días antes de la agresión, en la víspera de Año Nuevo, Jaqueline notó un detalle le llamó la atención dentro del carro del padre de su hijo: un pomo grande de contenido misterioso. “Es algo para un trabajo”, le explicó vagamente César, que se dedica a la ingeniería.

El lunes 2 de enero, la invitó a la casa de su familia para un almuerzo por el cumpleaños de su tía. Como el niño se había quedado a dormir allí, aceptó ir para recogerlo. “Tengo un regalo para él”, le prometió. Cuando llegó, la hizo entrar al cuarto de su madre para dárselo. Jaqueline le pidió al menor, muy apegado a su madre, que se quede afuera para mantener la sorpresa. Peralta cerró la puerta y le dijo que se agache para buscar el regalo en un cajón. Afuera, el niño se puso nervioso y comenzó a patear la barrera que lo separaba de mamá.

Mientras buscaba el obsequio inventado, Jaqueline sintió un líquido que caía por su cabeza. Tardó en darse cuenta de que era terokal. “Pensé que era una mazamorra”. Fue allí que la fachada del hombre nuevo se desmoronó. “Me dijo que no quería volver con él, que estaba jugando, que soy una… todos los insultos. Quería empujarme a la ventana. Yo me arrodillé y me dijo ‘si no estás conmigo no vas a estar con nadie, vamos a ver quién te quiere ahora’”.

Así quedó el cabello de Jaqueline tras la agresión. Está siendo atendida en el Hospital Sabogal, desde donde conversó con RPP Noticias. | Fuente: Latina

Sobre cómo salvó su vida. “Le dije que lo quería, que se calme. ‘Yo te quiero, no me hagas esto, si tú me matas nuestro hijo iba a sufrir’. Me respondió que no le importaba él, que a él también lo iba a matar. Lo abracé y le dije que quería estar con él. Esto se va a pasar, esto no es nada, te perdono, vámonos". Tras esto, César se calmó y se sentó.

“Me preguntó si lo amaba y me dijo para ir a un hotel. Le dije sí, vámonos, así con el terokal en la cabeza. Cuando se volteó a ponerse su polo, abrí la puerta y salí corriendo. Mi hijo estaba ahí, me siguió y me dijo ‘Mamá qué te ha pasado, qué te ha hecho mi papá. Lo quiero matar, lo odio’”

“No hijito, solo me he echado una cremita para mi cabello”.

Malca nunca supo si el resto de la familia se enteró de lo ocurrido. Solo quiso escapar con su hijo. “Soy una persona a la que no le gusta hacer escándalos. Pensé en que estaba su familia ahí, que estaban en una comida, que mi hijo estaba ahí y se iba a asustar”. Volvió a la casa en la que vive con su madre, a quien no quiso contarle nada, y fue a lavarse la cabeza. El terokal hacía que su cuero cabelludo arda. Fue el niño quien le contó lo quye pasó a su abuela y esta llevó a Jaqueline a la casa de su hermana. “No quería ir a ningún lado, ni a la comisaría”. Al día siguiente el caso se hizo público en la prensa como uno más de la incontenible ola de violencia contra la mujer en el Perú.

El mensaje. “Lo único que le quiero decirle, si es que me escucha, es que yo lo perdono, porque es el padre de mi hijo y nunca se va a quitar eso. Pero lo que tiene que pagar que lo pague”, dijo sobre su agresor. Su mayor preocupación es su hijo. “¿Quién le va a explicar lo que ha pasado? Lo que ha visto de su papá. Soy profesora de niños pequeños, veo cómo es la relación de niños cuyos padres están juntos y cómo sufren cuando están separados. Yo también tengo a mis padres separados”.

Malca agradeció la ayuda legal que le dio el Ministerio de la Mujer para denunciar a su expareja. Sabe que si bien ella perdona a Peralta, aun así debe ser procesado porque lo que le hizo a ella “podría hacérselo a otra persona”. Para las mujeres que viven casos de violencia y cuyas parejas prometen que van a cambiar, dejó este mensaje: “Les diría que ellos no van a cambiar. Pasaron seis años en los que él no cambió. Más bien lo estuvo planeando todo. Solo se ponen tranquilos para que hacer creer que sí lo han hecho, pero esperan el momento preciso para agredirte. No van a cambiar. Tengo una hija mujer y si le pasa algo así no quiero que se quede callada”. Al final de la entrevista con RPP Noticias, explicó la actitud se su agresor con una frase:

 “Él quería que le diga que lo amo”.

El Ministerio de la Mujer contó que brindó atención a la víctima desde el martes por la mañana. | Fuente: MIMP
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