“Ahora les voy a presentar a los niños”, dice el humorista Guillermo Rossini. El conductor de “Los chistosos” de RPP llama a sus hijos y aparecen en la sala de su casa Giancarlo y Guillermo. Ambos ya son adultos. 

A pesar que de pequeños, al igual que su padre, les gustaba imitar personajes, cuando crecieron decidieron estudiar. Inclusive, Giancarlo trabaja en un laboratorio farmacéutico como su padre también lo hiciera varios años atrás.

“Aunque existe una diferencia, los médicos eran los que lo iban a buscar a él”,  indicó el menor de sus hijos.

Sus hijos recuerdan que cuando eran pequeños, a Rossino le costaba imponer autoridad. “Cuando se molestaba, más que temor, siempre nos daba risa. En casa es bastante serio, pero siempre ha sido el más blando. La que ponía orden era la mamá”, agrega Giancarlo y don Guillermo lo confirma.

A pesar que hacer reír al Perú entero a través de la radio, en casa no suele contar chistes. “Cuando estaba en la universidad, mis amigos me decían vamos a tu casa para reírnos con tu papá, pero cuando vinieron,  se mostró todo serio, y no pidieron que se repita”, cuenta Guillermo.

Sin embargo, ante las cámaras aflora el humor y, frente a ellas, nos dice qué es lo más complicado de ser padre.

“Lo más complicado de ser padre fue tener que pagar la universidad durante tanto años, ahora ya tengo un descanso y es un desahogo. Se ha invertido, pero han resultado grandes profesionales”, afirma.

Rossini también tiene otros hijos. Es padre artístico de Hernán Vidaurre y Giovanna Castro.

“Hernán Vidaurre y Giovanna Castro me consideran su padre y prácticamente han nacido conmigo. Son brillantes y me siento orgulloso que se hayan formado conmigo, ahora ellos son dos estrellas consagradas y son buenos muchachos”, señala.