El tribunal de Oslo condenó al ultraderechista Anders Behring Breivik a la pena máxima de 21 años de cárcel prorrogables.

La condena equivale a una cadena perpetua, ya que una vez cumplida la pena, los tribunales pueden prolongarla de forma indefinida cada cinco años, si consideran que el reo continúa siendo un peligro para la sociedad.

Familiares de víctimas presentes en la sala donde se celebraba la vista se abrazaron también durante el primer descanso, que continuaba con un repaso de los atentados, antes de entrar en las premisas que sustentan el veredicto.