Muchas las han utilizado alguna vez para justificar nuestra falta al centro de trabajo. Y si bien algunas veces pueden ser ciertas, otras son alguna mentira para quedarse en casa para dormir más o hacer otras cosas.

Desde el clásico "no sonó mi despertador", "se enfermó mi mamá", " tengo gripe" hasta el "Se escapó mi perro", son algunas de las excusas más utilizadas.