La vulnerabilidad ante el coronavirus depende sobre todo de la disciplina, es decir del respeto a las tres reglas básicas de la prudencia sanitaria. | Fuente: Minsa

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En espera de mejoras sanitarias y económicas, las instituciones públicas mantienen sus funciones para modernizar el marco normativo en el que los individuos vivimos y resolvemos nuestros conflictos. Los peajes por ejemplo, cuyos contratos han sido alegremente anulados por una ley votada en el Pleno del Congreso. El Consejo de ministros decidió ayer presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional, que tendrá que decidir si la ley se ajusta o no a las garantías que nuestra Carta Magna concede a los contratos firmados entre el Estado y empresas privadas. El Pleno que tendrá lugar hoy nos permitirá saber si los congresistas reconocen que no pueden prescindir del artículo 62 de la Constitución o si persisten en creer que más que a leyes, ellos responden al “clamor popular”.

Mientras tanto la Junta Nacional de Justicia ha definido los detalles y los plazos para la elección de los jefes de dos instituciones indispensables para la organización de las elecciones generales de abril próximo: la ONPE y el RENIEC. El presidente de la Junta, Aldo Vásquez, explicará en Ampliación de Noticias los requisitos para postular. Necesitamos promover la excelencia en el servicio público y muy en especial entre los los llamados a garantizar la buena realización del acto fundacional de la democracia: la elección de las autoridades a través del voto popular. Naturalmente el interés de la opinión pública se halla capturado por la salud pública y la reanudación económica, pero una de las lecciones más importantes de la crisis es que debemos prestar mucha atención para no equivocarnos y elegir a los mejores a la cabeza de los Poderes del Estado.

¿Cuándo podremos tener una explicación de la mortalidad en Talara, que sufre una de las tasas más elevadas de contagio y muerte? Se trata de una ciudad de 120,000 habitantes, que se beneficia considerablemente del canon petrolero. ¿En qué se usó ese dinero, sin atender las necesidades hospitalarias y el derecho de los ciudadanos a disponer en sus domicilios de agua potable? La vulnerabilidad ante el coronavirus depende sobre todo de la disciplina, es decir del respeto a las tres reglas básicas de la prudencia sanitaria: lavado de manos, distancia social y uso de mascarilla. Pero, al parecer, hay condiciones ambientales y fisiológicas que también influyen. Al menos, eso es los que sugiere la presidenta del CONCYTEC, Fabiola León Velarde, quien se interroga en un artículo publicado en El Comercio: ¿La altura nos protege del covid-19? No hay todavía estudios concluyentes pero las cinco regiones con menor número de contagios tienen un promedio de altura superior a los 2,500 metros: Cajamarca, Ayacucho, Huancavelica, Cusco y Puno.

La convulsión social en Estados Unidos sigue siendo un tema mayor de inquietud, en momentos en que se necesita un liderazgo global. El expresidente George Bush ha roto la prudente discreción que ha guardado desde que dejó la Casa Blanca para respaldar a quienes “marchan pacíficamente contra la injusticia y el miedo que sofoca”. El obispo católico de Washington y la arzobispa episcopaliana han sido más explícitos para reprochar que Donald Trump se hiciera fotografiar posando con una Biblia, lo que ellos consideran una utilización de la religión para hacer propaganda política. Más radical en la crítica es el general James Mattis, quien fue ministro de Defensa durante los dos primeros años de Trump. No se trata de un adversario político el que rompe su silencio en The Atlantic para sostener que Trump “no es solo el primer presidente que no trata de unir al pueblo norteamericano, sino el primero que ni siquiera lo pretende”. Solo las autoridades chinas parecen regocijarse, creyendo que el desempeño de Trump desligitima las críticas a la represión en Hong Kong. Todo parece confirmar una sentencia del periodista Tom Friedman: “Trump no es el presidente que Estados Unidos merece, pero sí el que China merece”.

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