EFE

El presidente de Cuba, Raúl Castro, advirtió de que la "lucha" para acabar con el bloqueo de Estados Unidos contra la isla "será larga y difícil" y precisará que continúen los reclamos internacionales y de la sociedad estadounidense en favor del fin de esa situación.

En un discurso ante la Asamblea cubana, Raúl Castro destacó que con la decisión de restablecer las relaciones con Estados Unidos se ha dado un "paso importante", pero "queda por resolver lo esencial", que es el fin de esa política.

Por ello, deseó que el presidente estadounidense, Barack Obama, "utilice con determinación prerrogativas ejecutivas para modificar sustancialmente el bloqueo en aquellos aspectos que no requieran la aprobación del Congreso".

La política de embargo económico sobre Cuba está vigente desde 1962, elevada a rango de ley en 1996 con la norma conocida como Ley Helms-Burton, por lo que su derogación definitiva exige la ratificación del Congreso.

"Todos los datos indican que amplia mayoría de ciudadano norteamericanos quiere la normalización de los lazos bilaterales con Cuba", afirmó Raúl Castro.

El mandatario cubano dijo ser consciente de las "virulentas críticas" que ha tenido que soportar el presidente Obama por su nueva política hacia Cuba por parte de "fuerzas que se oponen a la normalización de relaciones".

"Tras décadas de confrontación, harán todo lo posible por sabotear este proceso sin descartar acciones provocativas. Por nuestra parte se animará una conducta prudente, moderada y reflexiva, pero firme", aseveró.

Castro también reiteró que Cuba no renunciará a su sistema político socialista a pesar del acuerdo de restablecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos, aunque está dispuesto a discutir sobre todos los temas en "igualdad" y "reciprocidad".

"De la misma forma que nunca nos hemos propuesto que los Estados Unidos cambie su sistema político, exigiremos respeto al nuestro", advirtió.

Castro señaló que es "necesario comprender" que Cuba es un Estado soberano, cuyo pueblo decidió "en libre referendo", aprobar en su Constitución de su "rumbo socialista".

"No debe pretenderse que para mejorar las relaciones con Estados Unidos, Cuba renuncie a las ideas por las que ha luchado durante más de un siglo, por las que su pueblo ha derramado mucha sangre y ha corrido muchos riesgos", señaló.

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