La reina Sofía de España canceló hoy el viaje a Londres que iba a realizar el próximo viernes, con motivo del "jubileo de diamantes" de Isabel II, porque el Gobierno español lo considera "poco adecuado" tras el conflicto pesquero con Gibraltar y la anunciada visita del príncipe Eduardo de Inglaterra.

Fuentes de la Casa del Rey señalaron hoy que la asistencia de la reina a un almuerzo previsto en el marco de las celebraciones del sexagésimo aniversario de Isabel II en el trono fue cancelada porque, "en las circunstancias actuales", el Ejecutivo español considera "poco adecuado" que asista a esa celebración.

Las mismas fuentes dijeron que la Casa del Rey informó esta tarde a la Casa Real británica de que la reina Sofía no asistirá al almuerzo que ofrecen el viernes Isabel II y el duque de Edimburgo en el castillo de Windsor, sin precisar los motivos de la ausencia.

Fuentes diplomáticas explicaron a Efe que el conflicto abierto tras la ruptura, ayer martes, de las negociaciones entre los pescadores españoles y el Gobierno gibraltareño para intentar solucionar el bloqueo pesquero en la bahía de Algeciras fue el detonante definitivo que llevó al Ejecutivo español a aconsejar a la Casa del Rey la cancelación del viaje.

Este conflicto se suma a la prevista visita al Peñón del hijo menor de Isabel II y su esposa para los próximos días 11 al 13 de junio.

Además, hay que añadir una tercera circunstancia: en los actos conmemorativos del sexagésimo aniversario de Isabel II en el trono iba a sonar música interpretada por la banda del regimiento británico de Gibraltar.

Hace 31 años, el contencioso de Gibraltar llevó a los reyes de España a cancelar su asistencia a la boda del príncipe Carlos de Inglaterra con Diana de Gales.

En 1981 fue la decisión de Carlos y Diana de hacer escala en el Peñón durante su viaje de novios, en el yate Britannia, la que llevó a los monarcas españoles a declinar la invitación a la boda.

Desde entonces se han sucedido las visitas de miembros de la familia real británica a la colonia y las consiguientes protestas del Gobierno español.

El último viaje "real" lo protagonizó la princesa Ana, hermana de Eduardo, quien inauguró en 2009 un centro médico militar.

Entonces, la visita fue tildada por el Ministerio de Exteriores de "inoportuna" y el ministro Miguel Ángel Moratinos comunicó a su colega David Miliband británico "el rechazo, la consternación y la indignación del Gobierno" de Madrid.

El príncipe Eduardo, que tiene previsto viajar a Gibraltar entre el 11 y el 13 de junio, ya estuvo en el Peñón en 2001 para entregar unos premios de la Fundación Duque de Edimburgo a los jóvenes gibraltareños.

En aquella ocasión estaba el frente del Ministerio de Exteriores, Josep Piqué, quien informó de que se había comunicado a la Embajada británica en Madrid el "desagrado" y la "incomodidad" de España. No hubo una protesta formal porque, según explicó, el viaje no era oficial ni tenía contenido político.

El pasado 8 de mayo, el Ministerio español de Asuntos Exteriores convocó al embajador británico, Giles Paxman, para comunicar su "disgusto y malestar" por la visita que el hijo menor de la reina Isabel II hará al Peñón de Gibraltar el próximo mes de junio.

EFE