Valorada en 55.000 millones de euros por su gancho turístico y comercial, la monarquía británica celebra el Jubileo de Diamantes de Isabel II con índices de popularidad históricos y la continuidad asegurada.

Este fin de semana, el Reino Unido se volcará para conmemorar los 60 años en el trono de la soberana con miles de fiestas callejeras por todo el país y fastuosos eventos organizados en Londres.

Unas celebraciones que ponen de manifiesto la incombustible salud de la institución monárquica, conocida como "La Firma" y valorada en 44.000 millones de libras (unos 55.000 millones de euros), lo que la convierte en una de las marcas más cotizadas del Reino Unido.

De hecho, el largo reinado de Isabel II no le ha supuesto un desgaste sino todo lo contrario.

La última encuesta publicada muestra que el 80 % de los británicos se consideran monárquicos y solo el 13 % preferiría vivir en una república.

"No cabe duda de que la monarquía es mucho más popular ahora que en ningún otro momento del reinado de Isabel II, a excepción de un corto periodo de tiempo que coincidió con su coronación en 1953", explicó a Efe el historiador David Carpenter, de la universidad Kings College de Londres.

A pesar de que la familia real inglesa vivió momentos muy críticos para la institución durante la década de los 80 y los 90 por el efecto Diana, cuando la continuidad de la monarquía llegó a estar en entredicho, su capacidad de recuperación ha quedado clara.

La mayoría de los expertos coincide en que el principal elemento que contribuye a su fortaleza es el respeto por la actual soberana, de 86 años, la única que han conocido la mayoría de los británicos a lo largo de su vida.

"Hay una concepción general de que es una mujer responsable que ha cumplido de manera impecable con su difícil trabajo durante un largo periodo de tiempo", apuntó Carpenter, experto en monarquías británicas.

Pero, además del papel de Isabel II, el respeto por la institución y su continuidad se han asegurado gracias a una impecable maquinaria de relaciones públicas.

Uno de sus grandes éxitos fue la boda del príncipe Guillermo y Catalina Middleton en abril de 2011, que sirvió para rejuvenecer "La Firma" y generar esperanzas e ilusiones en torno a su continuidad.

El enlace entre el nieto de la Reina y una ciudadana de a pie tuvo una audiencia televisiva de centenares de millones de personas, con toda la pompa y el boato propios de la monarquía más famosa del mundo.

El despliegue escénico y mediático se repetirá con las celebraciones de este fin de semana, en las que los más jóvenes de la familia real volverán a tener un papel importante.

Un desfile de miles de barcos, un concierto multitudinario y una procesión de carrozas han vuelto a traer hasta Londres equipos de televisión de todos los rincones del planeta.

Además, las tiendas y supermercados están haciendo el agosto vendiendo toda clase souvenirs y objetos decorados con banderas británicas o la cara de la Reina que serán utilizados en las miles de fiestas que se celebrarán en las calles del Reino Unido el próximo domingo.

En este sentido, el informe elaborado por la consultora "Brand Finance" coincidiendo con el Jubileo asegura que la monarquía es un gran respaldo a la "marca Reino Unido" y genera unos ingresos en turismo estimados en 16.000 millones de libras (19.680 millones de euros).

Además, el informe sostiene que la casa real aporta unas ganancias millonarias por su capacidad de promoción a las empresas de las que es clienta y que está ayudando al país a salir de la recesión.

En su discurso de año nuevo, el primer ministro, David Cameron, ya adelantó este potencial cuando citó el Jubileo, junto a las Olimpiadas, como un elemento para ayudar a hacer frente a la crisis, a pesar de que los empresarios se quejaron de las pérdidas que causarán los dos días de fiesta que disfrutarán los británicos el 3 y 4 de junio.

Sea una estrategia comercial, folclore, escapismo u orgullo patriótico, las celebraciones del Jubileo de Diamantes demuestran que la monarquía británica goza de tan buena salud como la soberana que lleva sus riendas.

EFE