La celebración del Día de Muertos celebrada en México se prolonga varias jornadas, el 1 de noviembre se dedica a las almas de los niños y el día siguiente a las de los adultos.

La fiesta concluye el tercer día de noviembre, cuando las almas regresan al Mictlán, su lugar de residencia, y las familias celebran el fin de la visita con una fiesta donde se consumen los alimentos que formaron parte de la ofrenda.

Normalmente en esta fechas miles de personas abarrotan los cementerios, los cuales son decorado son altares, caracterizados en la mayoría de los casos por sus vistosos colores, se completan con incienso de copal y flores de cempasúchil, terciopelo y gladiolos.