Viggo Mortensen y Julianne Moore, ausencias clamorosas de los Oscar 2010

Los actores no fueron nominados, pese a sus excelentes actuaciones en las películas ´The Road´ y ´A single man´.
Foto: Difusi
La Academia de Cine de Hollywood funciona con unos criterios que sólo ellos entienden y cada año deja fuera de las nominaciones a los Oscar algunos de los trabajos más brillantes, como es el caso de Viggo Mortensen y Julianne Moore, dos ausencias más que clamorosas en esta edición.  

Si en la categoría de mejor película los académicos se han curado en salud con la nueva lista de diez títulos, en el resto de categorías han tenido que seleccionar cinco nombres y, como siempre se han "olvidado" de algunos de los más merecedores de recibir este reconocimiento por su trabajo.  

Es el caso de Vigo Mortensen, que tras la nominación en 2007 por "Eastern promises", tenía que haber estado en el quinteto finalista de este año por su impresionante trabajo en "The Road", como el padre desesperado que arrastra a su hijo a ninguna parte en una terrible historia postapocalíptica.  

Al igual que Julianne Moore, cuyo papel secundario de una mujer que no sabe asumir el proceso de envejecimiento en "A single man", rivaliza con el de Colin Firth, el protagonista absoluto y él sí, candidato al Oscar al mejor actor principal.  

Las interpretaciones de Mortensen o Moore brillan con luz propia en sus respectivas películas y en el caso de "The road" tampoco hubiera sido nada descabellado nominar al niño Kodi Smit-McPhee, que planta cara a Mortensen y sale más que airoso del difícil reto.  

Robert Downey Jr por su "Sherlock Holmes"; Tobey Maguire, por "Brothers"; Emily Blunt, por "The young Victoria" o Mélanie Laurent, el descubrimiento francés de Tarantino en "Inglorious Basterds", son otros de los nombres que deberían haber estado en la lista de nominados.  

Fuera del capítulo de actuaciones, hay otras ausencias memorables, comenzando por la de Clint Eastwood y su estupenda "Invictus", que ha recibido sólo reconocimiento en sus intérpretes.  

Al igual que ya pasó el año pasado, con la inexplicable ausencia de "Gran Torino", Eastwood ha vuelto a ser ninguneado por una Academia que le encumbró con "Unforgiven" (1992) y "Million dolar baby" (2004) pero a la que no parecen gustarle sus historias más personales.  

Y, probablemente, la visión personalísima, sin concesiones a lo comercial, de un cuento infantil, es lo que ha alejado a Spike Jonze de cualquier posibilidad de Óscar, a pesar de que su "Where the wild things are" es una de las joyas de la producción cinematográfica de este año.  

La adaptación del clásico cuento de Maurice Sendak a la gran pantalla era una labor a priori imposible. Apenas un puñado de frases que contaban la historia de un niño que huye de su casa y se convierte en el rey de una isla de monstruos. El resultado, un trabajo brillante de Jonze y Dave Eggers, que hubiera sido un más que justo ganador del Óscar de este año.  

Tampoco hubiera desentonado Jonze como candidato a la mejor película o a la mejor dirección, categoría en la que hay otra gran ausencia: la de la danesa Lone Scherfig por "An education", un filme que acumula varios olvidos por parte de Hollywood.  

La historia de una adolescente inglesa que es seducida por el encanto de un hombre mucho mayor que ella es candidata a mejor película, guión adaptado y actriz protagonista (Carey Mulligan, uno de los descubrimientos del año), su directora no está sin embargo entre los candidatos a mejor dirección ni Alfred Molina o Peter Sarsgaard en la categoría de secundarios. 

Y entre las ausencias cantadas, como siempre, una comedia, un género considerado menor a la hora de los Oscar.  

Este año había una clara candidata por su original historia y su resultado redondo, "The Hangover", una despedida de solteros en Las Vegas contada desde el final al principio que cuenta con unos actores eficaces, un guión que funciona a la perfección y una ajustada dirección -Todd Philips-.   En ese misma situación de ausencias previsibles, la de los directores de "Up", Pete Doctor y Bob Peterson.  

Los académicos parecen hacer un esfuerzo cada vez que nominan como mejor película a un film de animación, cuando estos trabajos han proporcionado algunos de los más brillantes momentos cinematográficos de los últimos años. 

Pero subir un nivel más y designar candidato a la mejor dirección a alguno de los responsables de estas joyas parece algo aún lejos de la realidad de los oscar. 

 Unos premios que se abren con cuentagotas al cine arriesgado y poco convencional, lo que lleva a olvidos clamorosos que se repiten en cada edición.

EFE