Eliud Kipchoge en la meta. | Fuente: AFP

El keniano Eliud Kipchoge, récord mundial de maratón, derribó este sábado en Viena el legendario muro de las dos horas sobre la distancia con un tiempo de 1h59:40, una marca que sin embargo no será oficial por las ayudas externas que recibió.

El maratoniano más rápido de la historia ha reventado el crono corriendo los 42.195 metros a una velocidad media más propia de un sprint, con una media de 17 segundo por cada 100 metros, 2 minutos 50 segundos por kilómetros.

Kipchoge realizó los últimos metros en solitario y entró en la meta sonriendo, tras dinamitar una de las fronteras legendarias del atletismo de forma muy holgada.

El fondista, récord mundial de maratón (2h01:39), ha sido el protagonista en solitario de una carrera hecha a su medida, "Ineos 1.59", en la que ha contado con ayudas externas no permitidas por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) y, por tanto, su marca no será homologada.

El atleta africano ha asegurado que esta carrera, pese a no ser oficial, es más importante que el récord que logró el año pasado en Berlín porque romper una de las fronteras míticas del deporte le permitirá entrar en la historia e inspirar a toda una generación.

El ritmo trepidante de la carrera pulverizó la mejor marca anterior de la historia, los 2h00:25 que el propio Kipchoge hizo en el circuito de Monza (Italia) en el anterior desafío para bajar de las dos horas, y en el que fracasó por 26 segundos.

El atleta, que sólo ha sido derrotado en una ocasión de un total de 12 maratones -un segundo puesto en Berlín 2013-, ha vencido este sábado incluso a su único rival en la pista: el crono.

(Con información de EFE)

La celebración de Eliud Kipchoge. | Fuente: AFP
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