Con tan solo 21 años, el estadounidense Ilia Malinin está escribiendo historia en el patinaje artístico de los Juegos Olímpicos Milano Cortina 2026.
El pasado domingo 8 de febrero, Estados Unidos sumó otra medalla de oro a su palmarés. El patinaje artístico por equipos fue dominado por el conjunto americano, pero en particular por un miembro de su delegación, Ilia Malinin. El nacido en Virginia obtuvo con una excepcional actuación 200,03 puntos, superando al japonés Shun Sato, quien quedó en segundo lugar con 194,86 puntos.
Malinin, también conocido como "Dios del Quad", ganó su primera medalla en su debut en la competición, donde ejecutó por primera vez sobre hielo olímpico un backflip con una sola pierna, aunque no sumó a su puntaje final. Además, completó un quad axel, un movimiento que es considerado casi imposible en el mundo del patinaje artístico y que solo ha podido ser realizado por él mismo.
A su corta edad, Malinin está captando la atención del mundo entero, incluido el famoso tenista Novak Djokovic. El serbio, posterior a su participación en el Australian Open, fue visto ovacionando de pie al patinador en el Milano Ice Skating Arena, lugar donde se llevó a cabo la competición olímpica.
Tras una sorprendente carrera como atleta juvenil, Ilia Malinin busca seguir sumando medallas a nivel profesional. Luego de la obtención por equipos, el estadounidense apunta al oro individual, cuya final se disputará este viernes 13 de febrero.
Patinaje en las venas
Sus padres, ambos inmigrantes rusos, fueron también patinadores olímpicos para Uzbekistán, nación que los acogió tras emigrar desde Rusia. En 1998 viajaron hasta Virginia, donde finalmente nació Ilia en el 2004.
Pese a su amor por la disciplina, ambos estaban decididos a no permitir que su hijo fuese patinador. Sin embargo, al ser profesores de patinaje, resultó casi imposible alejar a Ilia de las pistas de hielo.
Ahora, como entrenadores y fanáticos incondicionales, alientan a su hijo en la máxima competición mundial. "El patinaje es una tradición familiar, un negocio familiar y un ritual familiar. Sin su apoyo, no estaría donde estoy", comentó Malinin a The Atlantic.