El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, sorprendió en un local de comida rápida cuando entró en mangas de camisa para comprar hamburguesas.

El mandatario norteamericano se tomó tiempo para decidir su pedido, hizo su cola como cualquier cliente y aprovechó para conversar con los parroquianos.

Sus colaboradores y los agentes del servicio secreto, tuvieron que improvisar movimientos para garantizar la seguridad de Obama y además permitirle que se desplace sin mayor contratiempo.

El presidente de los Estados Unidos sólo quería comer una hamburguesa con queso.

Es la segunda vez que Barak Obama deja la Casa Blanca de un momento a otro para el mismo fin. La primera vez fue en un local de Virginia y hoy lo hizo con un local de Five Guys, una empresa relativamente nueva que se expandió notablemente en los últimos años.

Con la camisa remangada, demoró apenas unos segundos para ordenar y decidirse por una "cheesburger" con pimientos jalapeño, lechuga, tomate y mostaza, acompañada de papas fritas.

Obama ordenó también hamburguesas para su comitiva, para un periodista de NBC y para llevar. Luego pagó con 80 dólares en efectivo.

Después de ordenar, a Obama le dieron el ticket con el número 41. Mientras esperaba, conversó con los comensales y se tomó fotografías con algunos de ellos.

Uno de ellos le preguntó cómo marcha su gobierno, a lo que respondió que su administración está "afrontando más problemas de lo esperado".

La salida terminó cuando Obama abandonó el local con dos grandes bolsas de papel rumbo a su casa.

Texto y Foto: EFE