Filipinas reta a EE.UU., Reino Unido y Francia a frenar la expansión militar de China en las aguas disputadas

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, dijo que su país no tiene capacidad de confrontar a China ni puede arriesgarse a una guerra con el gigante asiático.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, durante un evento en la ciudad de Davao. | Fuente: Foto: EFE

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, retó a Estados Unidos y a sus aliados Reino Unido y Francia a ayudar a Filipinas a frenar la expansión militar y pesquera de China en las aguas disputadas del Mar de China Meridional.

"Me dicen que tengo que prohibir el acceso a China. Pero si lo prohíbo, ¿cómo lo hago cumplir?", señaló el mandatario anoche en un acto en Manila, en un discurso difundido hoy por Malacañang, el palacio presidencial.

Duterte reiteró que Filipinas no tiene capacidad de confrontar a China ni puede arriesgarse a una guerra con el gigante asiático, motivo por el que no prohíbe que pescadores chinos faenen dentro de la zona económica exclusiva filipina (ZEE).

"Este es mi desafío para Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia: reunámonos en Palawan y vayamos directamente a las islas Spratly", indicó Duterte sobre ese archipiélago bajo soberanía de Filipinas, según determinó el Tribunal de Arbitraje de La Haya en 2016, pero que está ocupado por China.

Duterte criticó a aquellos que le acusan de no proteger los intereses de los filipinos al consentir la presencia china en su territorio y señaló que incluso Estados Unidos tiene miedo de un enfrentamiento bélico con China, país con el que ya libra una guerra comercial que salpica a la economía mundial.

"Queréis que ponga en peligro las vidas de 110 millones de filipinos? No es el momento de ir a la guerra, esto es geopolítica", señaló Duterte, quien ha convertido a China en el principal socio político y comercial de Filipinas a pesar de esta disputa.

Aunque la presencia de China en las aguas disputadas del Mar de China Meridional se remonta a 2012, el asunto ha cobrado relevancia en las últimas semanas después de que un buque pesquero chino chocara con un bote filipino dentro de las 200 millas náuticas de Filipinas el pasado 9 de junio. El suceso ocurrió en el Banco Recto, a 85 millas náuticas de la isla filipina de Palawan.

Lo cuestionan por no defender el territorio de Filipinas

Pescadores vietnamitas acudieron al rescate de 22 pescadores filipinos que quedaron a la deriva, episodio que causó indignación en Filipinas, pero al que Duterte restó importancia al considerarlo un "simple incidente marítimo" y aseguró que China seguirá faenando en la zona en virtud de la amistad entre los dos países.

Sin embargo, grupos civiles y partidos de la oposición en Filipinas consideran que el suceso fue intencionado porque los marineros chinos no ayudaron a los pescadores filipinos y han recriminado a Duterte que permita a China pescar en la ZEE.

El magistrado del Tribunal Supremo de Filipinas Antonio Carpio -experto en derecho marítimo e internacional-, señaló esta semana que permitir a terceros países pescar dentro en las aguas de la ZEE es "anticonstitucional" porque se trata de "territorio nacional", según la Carta Magna filipina.

Sin embargo, Rodrigo Duterte afirmó que ningún país tiene soberanía sobre su ZEE, es decir, las 200 millas náuticas desde la costa, sino solo sobre el mar territorial de las 12 millas náuticas, apoyándose en las reglas del derecho internacional.

Filipinas, Brunei, China, Malasia, Taiwán y Vietnam reivindican su soberanía en diferentes zonas del Mar de China Meridional, por el que circula el 30 % del comercio global y alberga el 12 % de la pesca mundial, además de posibles yacimientos de gas y petróleo.

China inició en 2012 la ocupación de varios islotes y arrecifes en esas aguas, que amplió artificialmente y sobre los que ha construido diversas instalaciones, incluidas varias de uso militar.

EFE


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