Con la muerte de Fidel Castro a los 90 años, los cubanos quedan huérfanos del que fue su líder y patriarca, además de un icono para la izquierda militante de todo el mundo; pero más allá del plano simbólico, la isla afronta ese cambio sin contratiempos, bajo la tutela de Raúl, que tiene bien trazado el rumbo a seguir. A pesar de que era una figura más simbólica

Después de sobrevivir al colapso económico del Periodo Especial en los noventa, la Cuba revolucionaria vivió uno de sus momentos más críticos en 2006, cuando sorpresivamente Fidel Castro tuvo que apartarse del poder por una grave enfermedad, después de 47 años gobernando la isla con mano firme y férreos valores socialistas.

Los homenajes al líder de la Revolución Cubana se vieron en todo Sudamérica, siendo el de Venezuela el más sentido con Nicolás Maduro llorando, y también llegaron a Europa (en España se encuentra la casa del padre de Fidel Castro) y Asia.

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