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Decenas de miles de "camisas rojas", partidarios del prófugo ex primer ministro Thaksin Shinawatra, pasan hoy su segunda noche en las calles de Bangkok, después de que el Gobierno rechazase disolver el Parlamento y convocar elecciones.

Unos 50.000 militares y policías vigilan la movilización organizada por la plataforma Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura con órdenes de evitar el uso de la fuerza.

Las 24 horas que los opositores dieron al Gobierno del primer ministro Abhisit Vejjajiva vencieron a mediodía (05.00 GMT) y ahora el país está a la espera de saber cuál será el siguiente movimiento de los "camisas rojas".

El campamento base de la protesta está instalado en un tramo de la avenida Ratchadamnern, una de las arterias principales de Bangkok, próxima al antiguo palacio real.

Shinawatra, condenado en rebeldía en 2008 a dos años de prisión por un delito de corrupción, dirige la protesta desde el exilio, en una nación que la prensa tailandesa se preguntaba hoy si sería Alemania, Camboya, Montenegro u otra.

Los dirigentes del Frente Unido no han conseguido congregar al millón de personas que esperaban, ni siquiera el medio millón que se habían marcado como la participación mínima, pero han tenido bajo su control más de 100.000 personas.

"No pueden pararnos, seguiremos hasta que el Gobierno y los jefes del Ejercito escuchen al pueblo y reinstalen la democracia en Tailandia", aseguraba hoy un manifestante, profesor universitario de ingeniería.

El primer ministro tailandés apareció por televisión poco antes del concluir el ultimátum respaldado por ministros y socios de la coalición gobernante para dar a la nación una imagen de fortaleza y control.

Las Fuerzas Armadas y la Policía permanecen fiel al Gobierno constitucional.

"La celebración de elecciones tiene que tener lugar bajo reglas comunes y en medio de una calma real (...) Nuestro objetivo es resolver los problemas del país y, por lo tanto, afirmamos que no habrá disolución del Parlamento", anunció Vejjajiva, desde el cuartel del Ejército adonde instaló su Gobierno temporalmente.

Su respuesta al Frente Unido no produjo la confrontación temida, pero los "camisas rojas" tampoco se han desanimado y continúan la manifestación en un ambiente festivo y pacífico.

No hubo asaltos a edificios gubernamentales ni enfrentamientos con los cuerpos de seguridad, aunque dos militares resultaron heridos cuando desconocidos subidos a un vehículo lanzaron seis granada, de las que dos no detonaron, contra el cuartel donde reside el jefe del Ejército, Anupong Paochinda.

Las autoridades tailandesas, que interrogan ya a un sospechoso, no han vinculado el suceso con la movilización.

Tailandia atraviesa una profunda crisis política fruto de la confrontación entre los partidarios y detractores de Shinawatra desde el golpe de Estado que lo depuso en 2006.

El Gobierno actual cuenta el apoyo de la elite conservador, la mayoría del Ejército y gran parte de la clase media, mientras que Shinawatra, aunque ha perdido apoyos, mantiene una fortuna considerable, negocios influyentes y conserva sus dominios electorales en el región septentrional del país, la más poblada.

Las últimas elecciones celebradas, el 23 de diciembre de 2007, fueron ganadas por los aliados de Shinawatra, pero al año siguiente el Constitucional disolvió su formación por fraude electoral.

Vejjajiva, del entonces Partido Demócrata, el segundo por escaños del Legislativo, aprovechó aquella coyuntura para establecer alianzas, ganar la mayoría parlamentaria y formar Gobierno, maniobra que los "camisas rojas" tacharon de nuevo golpe de Estado.

La Bolsa de Valores de Bangkok subió hoy un 0,20 por ciento y el viernes pasado, cuando empezaron a llegar opositores a la capital para la gran manifestación, también cerró con ganancias. EFE