Foto: EFE (referencial)

El Gobierno de Venezuela afirmó que aprovecha la salida del país de la Comunidad Andina (CAN) para avanzar en la definición de un nuevo marco para su relación económica, productiva y comercial que va más allá de los países andinos.

"Hemos venido logrando un conjunto de acuerdos muy importantes que definen un nuevo marco de relaciones económicas, de productividad, de complementariedad económica y comerciales", dijo hoy el canciller venezolano, Nicolás Maduro.

Maduro y su colega peruano, José García Belaúnde, firmaron hoy un acuerdo que mantendrá en vigor el marco jurídico de la CAN una vez que Venezuela abandone ese mecanismo el próximo 21 de abril.

El documento regula las relaciones económicas bilaterales, pero solo por un plazo de 90 días, lapso en el que los dos países esperan negociar un acuerdo sustitutivo.

Una prórroga similar fue acordada hace una semana entre Venezuela y Colombia, mientras definen otro marco legal.

Ya está definido ese nuevo ordenamiento con Bolivia y Ecuador, los otros dos países de la CAN, con los cuales firmó acuerdos sustitutivos que llama de Cooperación y Complementación Económica.

Estos se rigen por los principios de solidaridad social y complementariedad productiva y comercial que se atribuye la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), instancia que asocia a las tres naciones andinas con Cuba, Dominica, Nicaragua, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas.

Estos principios, en su opinión, están enfrentados a los de la libre empresa y de la libre competencia que caracterizan los tratados de libre comercio (TLC), como los que Colombia y Perú anunciaron hace cinco años que negociaban con Estados Unidos y que llevaron a Venezuela a salir de la CAN.

En el caso de Ecuador, Caracas y Quito han optado por canalizar la mayor parte del comercio bilateral con el uso del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE), una especie de moneda virtual de intercambio con la que tratan de superar el grado de "dependencia innecesario con determinadas divisas", afirman.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció en 2006 la salida de su país de la CAN tras remarcar que "los alcitas", en referencia a quienes apoyaban el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), son parte de la "estrategia imperialista" que adoptó Estados Unidos tras fracasar esa propuesta comercial regional.

Se trata de "mecanismos de desintegración" que "terminan por no favorecer a los más débiles, sino por fortalecer a los más fuertes, y también a los más fuertes dentro de cada país, a las minorías", ha repetido Chávez cada vez que ha aludido al asunto.

El jefe de Estado de Venezuela ha sido constante, desde que en diciembre de 1998 ganó por primera vez una elección presidencial, en alertar de que las instancias regionales de integración han terminado por afectar "a las economías más débiles".

"Ese debate brotó en América Latina" al comenzar el siglo XXI y las nuevas instancias de integración creadas en la región, entre ellas la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la ALBA, "reconocen al más débil", manifestó en un discurso pronunciado en mayo de 2010 en Portugal.

Y recomendó que la Unión Europea (UE) debería "revisar el formato bajo el cual nació" porque "podría causar daño a los más pequeños".

Lo mismo, dijo, ha sucedido en Suramérica en instancias como el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), grupo al que Venezuela trata de unirse, aunque matizó que los argentinos Néstor Kirchner y su viuda y sucesora, Cristina Fernández, y los brasileños, Luiz Ignácio Lula da Silva y su sucesora, Dilma Rousseff, "son conscientes de que hay que cooperar con los más débiles".

Se trata, añadió Maduro, de ir buscando "un marco sólido y de nuevo tipo para la construcción de relaciones beneficiosas mutuamente, dentro del marco de la integración suramericana". EFE