Durante la crisis que afectó a España desde el 2009, muchas empresas realizaron despidos de forma preventiva, lo que aceleró el aumento del desempleo y la inseguridad económica en el país. | Fuente: EFE | Fotógrafo: Enric Fontcuberta

El Gobierno español decidió este viernes prohibir los despidos de trabajadores durante la crisis del coronavirus, en un intento de contener las consecuencias sociales de la pandemia.

"No se puede aprovechar el COVID-19 para despedir", afirmó la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros.

La prohibición entró en vigor este viernes y establece la "imposibilidad" de realizar despidos por motivos de fuerza mayor, añadió Díaz, quien recordó que el Gobierno ya aprobó "un mecanismo excepcional" para facilitar las suspensiones temporales de empleo mientras dure la crisis, con una importante dotación de ayudas públicas.

"No es necesario despedir a nadie en nuestro país (...) No se va a dejar a nadie atrás", ha reiterado la ministra de Trabajo.

Tampoco se disuelven contratos temporales

Las medidas excepcionales de confinamiento impuestas para frenar la pandemia han supuesto, hasta ahora, la presentación de solicitudes de regulación temporal de empleo en más de 210.000 empresas, con más de un millón de trabajadores afectados.

Díaz advirtió de que se van a revisar todos esos expedientes y que "si hay algún tipo de fraude las empresas deberán devolver lo decidido".

El Gobierno también acordó que los contratos temporales y de formación se mantendrán vigentes hasta que concluya la situación de emergencia sanitaria. "No hay que extinguir los contratos temporales, estos se interrumpen y continuarán cuando pasemos la crisis sanitaria", afirmó la ministra de Trabajo.

El Ejecutivo también va a acelerar la aprobación y entrega de los subsidios de desempleo, que incluso cobrarán trabajadores que no tengan todavía derecho a recibirlo. (EFE)

 

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