El Gobierno estatal ha hecho alianzas con hospitales, compañías privadas de farmacias y confesiones religiosas para ampliar la capacidad de vacunación.
El Gobierno estatal ha hecho alianzas con hospitales, compañías privadas de farmacias y confesiones religiosas para ampliar la capacidad de vacunación. | Fuente: EFE

Florida ha alcanzado un ritmo de vacunación contra la COVID-19 superior a las 40 000 dosis diarias, según dijo este sábado el gobernador del estado, pero la incidencia de la enfermedad está en las cotas más altas desde el inicio de la pandemia, con más de 15 000 casos nuevos hoy.

Después de haber rozado los 20 000 el jueves y el viernes, los nuevos contagios sumaron 15 445 y la cuenta total desde el 1 de marzo de 2020 se situó en 1 millón 464 697, de acuerdo con datos del Departamento de Salud de Florida.

"La vacuna es la herramienta más efectiva que tenemos para dar la batalla a la pandemia", dijo hoy el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que lo ha apostado todo a la vacunación y no a medidas preventivas que puedan suponer un parón de la actividad económica.

DeSantis ni siquiera ha dictado una orden de uso obligatorio de mascarillas en el estado y ha advertido que vetará cualquier medida  de autoridades locales que lleve al cierre de negocios.

A punto de entrar este lunes en la quinta semana de vacunación (la primera se puso el 14 de diciembre), a la que por por ahora solo puede acceder el personal sanitario, los residentes en centros geriátricos y sus empleados y los mayores de 65 años, ya han sido inmunizadas 384 223 personas, de las cuales 14 601 han recibido las dos dosis necesarias.

DeSantis subrayó este sábado que en los 67 condados de Florida se han distribuido dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna, las dos únicas autorizadas por ahora en Estados Unidos.

El gobernador aseveró que Florida es el único estado del país que ha empezado a vacunar a los residentes y el personal de las residencias de mayores y también el pionero en la vacunación del grupo de edad de personas mayores de 65 años.

El Gobierno estatal ha hecho alianzas con hospitales, compañías privadas de farmacias y confesiones religiosas para ampliar la capacidad de vacunación.

EFE