Cuatro de los siete jueces del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil rechazaron este viernes la candidatura de Lula, una mayoría que salvo sorpresa de último momento dejará al encarcelado expresidente brasileño fuera de las elecciones de octubre.

Un solo magistrado votó por el momento a favor del derecho del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a hacer campaña, incluso desde la cárcel de Curitiba (sur) donde purga una pena de más de 12 años de cárcel por corrupción y lavado de dinero.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil comenzó  hoy a juzgar la candidatura presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva, quien está en prisión por una sentencia de doce años por corrupción.

El juez Luis Roberto Barroso, instructor del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, fue quien inicialmente pidió que la candidatura presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva sea negada por su condición de condenado a prisión y con pena confirmada en segunda instancia.

La opinión de Barroso fue debatida por los otros seis miembros del TSE, sobre la base de normas electorales que prohíben en forma explícita que una persona en la situación de Lula, con una condena ya ratificada en segunda instancia, postule a cualquier cargo.

"Voto por la procedencia de las impugnaciones" y en consecuencia "niego el registro de la candidatura del señor Luiz Inácio Lula da Silva", declaró el juez.

También, según las normas electorales, propuso un plazo de diez días al Partido de los Trabajadores (PT) para que reemplace a Lula como candidato presidencial, lo cual puede encumbrar a esa posición a Fernando Haddad, compañero de fórmula del exmandatario. 

Lula, que gobernó la mayor economía latinoamericana de 2003 a 2010, se considera víctima de un "pacto diabólico" de las élites para impedir que gane las elecciones de octubre, en la cuales es favorito, | Fuente: EFE

Motivos de su encarcelamiento 

Lula ingresó en prisión el pasado 7 de abril, condenado a doce años por corrupción y lavado de dinero en asuntos vinculados a los escándalos en la estatal Petrobras, de los que se habría beneficiado con un apartamento de playa entregado en forma de comisión por una constructora, una acusación que la justicia consideró probada.

Desde entonces, alega inocencia y se dice víctima de una supuesta "persecución política" que tendría como objetivo impedir que vuelva al poder, algo que las encuestas de cara a las elecciones de octubre próximo indican que sería un hecho si pudiera postular. Según los sondeos, Lula tiene cerca de un 40 % de las intenciones de voto, seguido por el ultraderechista Jair Bolsonaro, con en torno al 20 % de las preferencias. 

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