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Con la mirada fija, Robert Smith estaba atento a la performance de una de las bandas teloneras, que en ese momento estaba tocando, por lo que tuvimos que aguardar algunos minutos, que parecían eternos, pero la espera valió la pena.

Encabezados por la cámara del equipo de Tim Pope, Robert Smith y compañía salieron del camerino. Fue impactante verlos caminar hacia nosotros, porque en lugar de que nosotros vayamos a su encuentro, fueron ellos quienes vinieron al nuestro.

Robert estaba vestido enteramente de negro y maquillado. Se detuvo y miró sorprendido al grupo. Preguntó por qué todos teníamos el mismo polo y le explicaron que eran los ganadores del concurso del “Meet & greet” de Radio Oxígeno.

Estrechando nuestras manos y mirándonos a los ojos, los integrantes de The Cure desfilaron uno a uno, diciendo un amistoso “Hello”. Algunos de los afortunados, le soltamos -en inglés- frases como “Gracias por venir al Perú” o “Amamos su música”. 

Robert escuchaba con atención. Una de las chicas le dijo: “Tu musica es el soundtrack de mi vida”. Esta frase impactó a Robert, pues al escucharla se quedó quieto por un momento, como encajando las palabras dentro de sí. Lo mismo ocurrió cuando alguien pronunció:“Robert, we love you”.

Smith fue muy cálido y amable todo el tiempo. En un momento quise decirle algo, pero no pude porque estaba tan impresionada. Apenas pude decirle: "Estoy nerviosa". Me miró, tomó mi mano y me calmó: “No tienes por qué estarlo”.

Mis ojos se fijaron en los detalles de su rostro: el mítico delineado negro en los ojos y el color rojo rabioso de sus labios. Me costaba creer que semejante icono de la música estaba tranquilizándome con sus palabras. 

Por la emoción, casi nos olvidabamos de los autógrafos, pero Robert nos recordó si no teníamos algo que firmar. Acto seguido, todos sacamos los discos, cuadernos y cosas que habíamos llevado. Firmó todo lo que le pusimos en frente, incluso un polo de Radio Oxígeno.

Los ganadores del Meet & Greet le dieron a los integrantes de la banda algunos regalos, entre ellos una zampoña. Ellos agradecieron e, inmediatamente, se pusieron a jugar con ella. Horas después, Smith la tocaría en vivo, en los primeros segundos de la canción "Dressing up".

Luego vino el momento de tomarnos la ansiada foto; pero siento que este registro no fue tan significativo y memorable como aquel breve encuentro, donde pudimos percibir al artista que tanto queremos como un ser humano cálido, algo tímido, dulce y con una enorme sensibilidad.

Fui muy afortunada de estar ahí, pues me sirvió para entender la esencia de la obra de The Cure y el motivo de la inspiración de tantos otros artistas. Lo que hace The Cure es música que conecta con aquella sensibilidad que no siempre mostramos, pero que todos tenemos, esa sensibilidad que sale directamente del corazón de un artista humanamente complejo como Robert Smith.

La despedida estuvo llena de agradecimientos mutuos por ese gran encuentro, ese momento que permanecerá por siempre en nuestra memoria.

Angee Gonzáles