ecenas de migrantes venezolanos hacen cola para tramitar el Permiso Temporal de Permanencia que les permita quedarse en el Perú. | Fuente: EFE

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La masiva entrada de venezolanos al Perú nos confronta con la sinceridad de nuestra convicción humanitaria y la eficacia de nuestras instituciones para hacer frente a una crisis inédita. El Superintendente Nacional de Migraciones, Eduardo Sevilla, ha calculado que un total de 400,000 venezolanos han cruzado nuestras fronteras para huir de la barbarie y las privaciones generadas por el gobierno chavista que prometió el Socialismo del siglo XXI.

Esa cifra representa cerca del 80% del total de extranjeros que viven en el Perú. Nosotros conocemos el problema, puesto que las desgracias de nuestro país han expulsado durante décadas a millones de peruanos, por lo que actualmente una décima parte de nuestra población vive en el extranjero, principalmente en Chile, Argentina, Estados Unidos, España e Italia.

La mayoría de los migrantes venezolanos son jóvenes con títulos universitarios y renovadas energías para comenzar una vida nueva. Los especialistas afirman que la migración será buena para nuestra sociedad y nuestra economía, pero tenemos que diseñar políticas de corto plazo para favorecer la integración, evitar indeseables entre los migrantes y prevenir brotes de xenofobia violenta como hemos visto en Costa Rica y Brasil.

Parece razonable la idea de establecer una coordinación entre los países de la región para hacer frente a un flujo migratorio que no será detenido por fronteras. Ecuador y Perú han decidido limitar el ingreso a los venezolanos que dispongan de pasaporte, pese a que ese documento es caro y difícil de obtener en Venezuela.

Alerta contra la xenofobia

En cualquier caso, como lo  enseña la Biblia desde Abraham hasta la familia de Jesús, pasando por la historia de José, la relación con los extranjeros es un tema que debe ser abordado con responsabilidad. Por eso resulta chocante que un veterano candidato a la municipalidad de Lima, Ricardo Belmont, especule con el aprovechamiento político que el APRA estaría organizando a través de la “nacionalización de un millón de venezolanos” para reforzar su caudal electoral.

Manipular el fantasma de los que vienen de fuera para quitarnos puestos de trabajo, recuerda las páginas más sombrías del siglo XX. Esperemos que esos discursos no perjudiquen a nuestros compatriotas radicados en el extranjero desde donde envían remesas a sus familias, contribuyendo con el desarrollo de nuestro país. Y que tampoco rebajen el nivel de la campaña del 7 de octubre, que debe evitar la demagogia para centrarse en programas y trayectorias.

Un héroe peruano en EE.UU.

En momentos en que se multiplican las informaciones sobre funcionarios corruptos, jueces prevaricadores, políticos oportunistas y manifestaciones de xenofobia e intolerancia, vale la pena destacar una noticia difundida en Estados Unidos por el poderoso grupo de prensa Fox. Un cartero peruano, Iván Crisóstomo, con larga residencia en Sacramento, capital de California, tomó riesgos para proteger a una adolescente de 16 años que vivía sometida a una red de tratantes que le impuso una vida de drogadicción y abuso sexual.

El cartero la descubrió tras un árbol, después de que la joven Crystal Allen, lograra huir de un auto en marcha, rogando al cielo que le permita ver nuevamente a su mamá. Nuestro compatriota no dudó en postergar su reparto diario de cartas para proteger a la joven hasta que llegara un patrullero. Dos meses después de los hechos, las autoridades de California han reunido al valiente cartero con la joven rescatada, quien declaró: “Iván hizo algo heroico al salvarme. Aunque a él no le guste que yo lo diga”.

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