Juan C

Revisando mis archivos periodísticos de 1983, leo que los desbordes de los ríos en la región dejaron daños valorizados por el INDECI en unos 460 millones de dólares, de los cuales cerca de 120 millones de dólares fueron en el valle La Leche. En 1998, las pérdidas registradas fueron por 64 millones de dólares.

Ambas cifras demuestran el gran perjuicio que ocasionan los desbordes de los ríos, en especial el río La Leche, ubicado en la provincia de Lambayeque, pues dentro de su cuenca están los distritos de Jayanca, Pacora, Íllimo, Túcume, Mórrope y Pítipo.

En Chiclayo, desde el mes de mayo del 2011 la Oficina Regional de Defensa Civil a través de RPP Noticias alertaba que el 100% de los ríos y canales de la región estaban con sus cauces sucios, llenos de maleza, colmatados en sus orillas y que se debería realizar trabajos de reforzamiento, limpieza de causes, encauzamiento de algunos tramos, entre otras labores.  Pero no se hizo nada.

La alternativa

El cambio climático está generando lluvias con mayor frecuencia y hasta se sospecha de que El Niño podría adelantarse. Ante este panorama, en el valle La Leche para evitar más desbordes como los del domingo 12 y viernes 23 de febrero que inundaron más de 600 hectáreas de cultivos y dejaron cerca de 800 familias damnificadas, la solución es la construcción de la represa La Calzada.

Un estudio realizado por una empresa rusa en 1977, determinó que en el sector La Calzada, ubicado en la parte alta de la cuenca del río La Leche, se debería construir una represa y ya, en 1990, la antes Dirección Ejecutiva del Proyecto Especial Olmos, planteó ante el Comité de Emergencia Regional que el proyecto La Calzada sea considerado como una represa de almacenamiento y regulación del agua del río La Leche con una capacidad de 70 MMC de agua.

Almacenar esta capacidad permitiría retener hasta 1 m3/s de agua durante una lluvia de más de 14 horas, como la registrada el 14 de Febrero de 1998; y segundo regular la salida del agua de la represa para el valle evitando daños y perjuicios.

Las autoridades deberían ejecutar este proyecto que ya está declarado de necesidad pública y buscar el financiamiento de alrededor de 29 millones de dólares que es el costo de su ejecución.

Aprendamos las lecciones que nos ha dado la naturaleza en los últimos 50 años y no esperemos tener el agua al cuello para recién actuar, como la tardía reacción de las autoridades regionales de Lambayeque que llegaron con maquinaria a los caseríos de Íllimo y Pacora ya cuando las aguas habían arrasado decena de hectáreas de cultivos y habían inundado caseríos y aislado a más de dos mil familias.

Por: Juan César Cabrejos

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