Jorge Muñoz
El pleno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) declaró la vacancia del alcalde de Lima, Jorge Muñoz. | Fuente: Andina

El azar del calendario ha hecho coincidir el anuncio de la vacancia del alcalde de Lima con las declaraciones de la empresaria Karelim López en la Comisión de Fiscalización del Congreso. Ambos hechos no tienen una relación entre sí, pero contribuyen a la precarización de nuestras instituciones y a la pérdida de confianza en la democracia. Jorge Muñoz fue elegido alcalde de Lima en elecciones indiscutibles y al cabo de más tres años de gestión, ninguno de sus detractores le reprocha haber cometido actos de corrupción.

La decisión del Jurado Nacional de Elecciones se produce 5 meses después de un voto en el Concejo Provincial de Lima, en el que solo dos concejales votaron a favor de la vacancia. Al fin y al cabo Muñoz había reconocido el error de aceptar un puesto en el Directorio de Sedapal y había devuelto las cuatro dietas que cobró. Explicó también que actuó bajo el impacto producido por un aniego de proporciones que afectó a la población de San Juan de Lurigancho. Anoche, el Jurado publicó un pronunciamiento en el que rechaza las imputaciones de corrupción formuladas por Muñoz, manifiestamente ofuscado ante la súbita interrupción de su mandato municipal. Lima pierde un alcalde honesto y la duda permanecerá: La sanción, ¿es proporcional a los hechos reprochados?

Respecto a Karelim López, no ha hecho sino confirmar lo que ya se había instalado como sospecha y que fue motivo de la segunda moción de vacancia: negocios en Sarratea, licitaciones fraguadas, injerencia en ascensos militares, estrategias de impunidad. Lo que sorprende es que Pedro Castillo y su entorno hayan podido caer en tan poco tiempo en los peores vicios de nuestra política tradicional. Y después de haber machacado que él representaba el cambio y la pureza de los campesinos, los maestros rurales y los ronderos.

Las cosas como son