La celebración en honor a la santísima Virgen de Copacabana atrae a miles de peregrinos, quienes desde diferentes localidades de nuestro país cruzan la frontera para venerar a la imagen, que tiene como celebración central cada 6 de agosto en el país vecino de Bolivia.

Ante la festividad, los fieles a la santa imagen hacen su paso por la región Puno. Algunos llegan por vía terrestre, en buses interregionales, y un mayoritario grupo lo hace en vehículos propios.

Los que arriban a la región Puno, en su mayoría son provenientes de la ciudad de Arequipa, llegan con sus autos modelos Tico, unidad que será trasladada hasta el vecino país para el ritual de la c’halla.

Los creyentes aseguran que realizan el trayecto desde la Blanca Ciudad por tres años consecutivos para visitar a la mamita de Copacabana, a quien agradecen por haber recibido muchas bendiciones.

El viaje

Desde la ciudad de Juliaca, ciudad obligatoria de paso, hasta la localidad de Yunguyo, se realiza un viaje en auto por tres horas. En el trayecto se encuentran las ciudades de Puno, Acora, Ilave, Juli, que se ubican en los alrededores del lago Titicaca.

Ya en Yunguyo, el visitante llega hasta el hito 21, desde ahí se viaja unos 15 minutos para llegar a Copacabana, que ha sido abarrotado por fieles desde los primeros días de agosto.

Antes de cruzar la frontera se sugiere cambiar la moneda nacional a pesos bolivianos, pues por un nuevo sol le dan a cambio dos bolivianos con 60 centavos, es decir que pagando con la moneda extranjera se abarataran algunos costos.

En Copacabana

En la localidad vecina que es visitada por fieles y turistas, las atracciones principales son la Basílica del Santuario de Copacabana y el cerro Calvario, lugares que son visitados por los feligreses. 

Muchos que acuden con sus vehículos forman largas colas para el ritual de la c’halla. Algunos comerciantes ofrecen coloridos adornos que se colocan a los autos y que además son bendecidos por un religioso.

La mayoría de personas primero visitan la Basílica del Santuario donde tocan la imagen de la réplica de la virgen milagrosa y luego realizan el peregrinaje hacia el cerro Calvario, donde también se encuentra otra imagen de la santa.

En el trayecto, los comerciantes ofrecen productos en miniaturas conocidos como alasitas. Es decir, que si uno añora una casa o un auto puede conseguirlo a precios accesibles al bolsillo.

También muchos yatiris o sabios andinos realizan el ritual de la c’halla en una explanada cercana al Calvario, lugar desde donde se puede notar el lago Titicaca y las localidades de nuestro país.

Ya en la cima del cerro Calvario se ve un impresionante paisaje del Lago Sagrado de los Incas y cientos de devotos que forman una larga cola para tocar la imagen de la mamita de Copacabana a quien con lágrimas, cánticos y ruegos, le agradecen y le prometen retornar al año siguiente para visitarla.

Por: Paty Condori Huanca

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