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Un grupo de pobladores de la comunidad de Nayrajaque denunciaron la profanación de tres tumbas que se encontraban en el interior del cementerio Cantirahui, ubicado a 2 kilómetros de la ciudad de Juli, capital de la provincia de Chucuito, en Puno.

Según los testigos,  en la madrugada se notó a gente extraña en el campo santo en donde descansan sus seres queridos.

Cuando intentaron acudir al cementerio, los desconocidos huyeron llevándose el cadáver de Nicasaia Vazo, quien había fallecido hace 10 años, según informó su hija Leonor Laura Vazo, quien comprobó la profanación de la tumba de su madre.

Los moradores de la zona presumen que los autores son estudiantes de la carrera de medicina y por ello han lanzado la amenaza de hacer justicia con sus propias manos, si los hechos continúan.

Se conoció que tras la presencia de los pobladores aymaras, los delincuentes huyeron abandonando los cuerpos de otras dos tumbas que también habían sido profanadas.

En este cementerio se entierran a personas de escasos recursos económicos y no cuenta con guardianes.

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